«No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.» (1ª Corintios 15:33 RVR1960)
Uno de los principios bíblicos de la mayordomía financiera que podemos extraer de este versículo es la importancia de la influencia en nuestras decisiones financieras. La palabra «erréis» en el griego es «πλανάω» (planaó), que significa desviarse del camino correcto o ser engañado.
En el contexto financiero, esto nos enseña a no ser engañados por malas influencias que pueden desviar nuestra gestión de los recursos que Dios nos ha confiado. Debemos ser sabios y discernir con quién compartimos nuestras decisiones financieras y a quién escuchamos para evitar desviarnos del plan de Dios para nuestras finanzas.
El término «malas conversaciones» en griego es «κακαὶ ὁμιλίαι» (kakai homiliai), que se refiere a comunicaciones o asociaciones corruptas. Este principio nos advierte sobre la influencia negativa que pueden tener las conversaciones y relaciones inapropiadas en nuestra vida financiera.
Si nos asociamos con personas que no comparten los valores bíblicos en el manejo del dinero, es probable que adoptemos prácticas financieras que no honran a Dios. Por lo tanto, debemos rodearnos de personas que comparten una visión bíblica de la mayordomía, para que nuestras decisiones financieras sean justas y sabias.
La palabra «corrompen» en griego es «φθείρω» (phtheiró), que implica arruinar, destruir o corromper moralmente. Este principio resalta cómo las influencias negativas pueden deteriorar nuestros hábitos y decisiones financieras.
Si permitimos que las malas influencias entren en nuestra vida, estas pueden destruir nuestra integridad financiera y desviarnos de los principios de mayordomía que Dios nos ha dado. Debemos protegernos de estas influencias y buscar siempre la sabiduría de Dios en todas nuestras decisiones económicas.
Finalmente, la palabra «costumbres» en griego es «ἤθη» (éthē), que se refiere a los hábitos o moralidades. En términos de mayordomía financiera, este término nos enseña la importancia de cultivar buenos hábitos financieros basados en la Palabra de Dios.
Nuestras costumbres y prácticas diarias en la gestión del dinero deben reflejar los principios bíblicos de responsabilidad, generosidad y sabiduría. Al establecer y mantener estos buenos hábitos, honramos a Dios y administramos fielmente los recursos que Él nos ha confiado.
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En resumen, 1ª Corintios 15:33 nos enseña que no debemos ser engañados por influencias negativas en nuestras decisiones financieras, debemos evitar las malas asociaciones que pueden corromper nuestra integridad económica y debemos cultivar buenos hábitos financieros basados en los principios bíblicos. La mayordomía financiera implica ser conscientes de nuestras influencias y asegurarnos de que nuestras decisiones reflejen la sabiduría y los valores de Dios.

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