Serie: Finanzas Personales para Niños
Un consejo para niños de 8 a 12 años sobre Finanzas Personales
Aprender a Planificar tus Gastos
Dios nos enseña que es importante planificar lo que hacemos, y eso incluye cómo usamos nuestro dinero. Cuando recibimos dinero, ya sea de una mesada o como regalo, no debemos gastarlo todo de inmediato sin pensar.
Planificar bien nuestros gastos es una forma de honrar a Dios y ser responsables con lo que tenemos.
En Proverbios 21:5, leemos: «Los planes bien pensados: ¡pura ganancia! Los planes apresurados: ¡pura miseria!» Esto significa que, si tomamos tiempo para pensar antes de gastar, las cosas nos irán mejor.
Si gastamos el dinero sin pensarlo, podríamos arrepentirnos después y no tener lo que necesitamos para algo más importante.
Aprender a planificar nos ayuda a decidir cuánto dinero queremos gastar, cuánto queremos ahorrar y cuánto queremos dar a la iglesia o a alguien que lo necesite.
Cuando planeamos nuestros gastos, estamos tomando decisiones sabias que reflejan la responsabilidad que Dios nos ha dado como administradores de Su bendición. Además, esto nos enseña a pensar en el futuro y a no gastar por impulso, confiando siempre en que Dios proveerá lo necesario en Su tiempo.
Planificar nuestros gastos también nos ayuda a estar preparados para las oportunidades que puedan surgir. Si tenemos ahorros o hemos guardado parte de lo que recibimos, podemos estar listos para comprar algo que realmente necesitamos o para ayudar a alguien que lo esté pasando mal.
Además, cuando somos responsables con nuestro dinero, evitamos caer en la tentación de gastar en cosas que no son necesarias o que no nos ayudarán a largo plazo.
También le interesaría:
Cuando aprendemos a planificar, mostramos que estamos siendo fieles en lo que Dios nos ha dado.
Esto no solo nos beneficia a nosotros, sino que también nos permite ser un ejemplo para nuestros amigos y familiares.
Planificar bien nuestros gastos es una manera de administrar sabiamente las bendiciones que Dios pone en nuestras manos, permitiéndonos tomar decisiones que honren a Dios y nos ayuden a crecer en responsabilidad y sabiduría.


Deja una respuesta