El 28 de septiembre de 1931 es una fecha significativa en la vida de C. S. Lewis, uno de los pensadores y escritores cristianos más influyentes del siglo XX.
En este día, Lewis experimentó una transformación espiritual que lo llevó a abrazar la fe cristiana, un cambio que tuvo lugar de una manera peculiar y casi inusual: mientras viajaba en el sidecar de la motocicleta de su hermano Warnie, camino al zoológico de Whipsnade, Inglaterra.
El Viaje Interior de Lewis hacia la Fe. Antes de esa fecha, C. S. Lewis había sido un escéptico declarado, en gran parte influenciado por su educación y por los horrores que vivió durante la Primera Guerra Mundial.
Aunque había sido bautizado y criado en la Iglesia de Irlanda, su juventud estuvo marcada por un rechazo total al cristianismo y a la creencia en Dios. De hecho, Lewis se describió a sí mismo como un ateo durante muchos años, convencido de que el universo era frío y sin sentido.
Sin embargo, la vida intelectual de Lewis lo llevó a entablar amistad con un grupo de académicos y escritores cristianos en Oxford, entre los que se encontraba J.R.R. Tolkien, el autor de El Señor de los Anillos. A través de largas conversaciones con Tolkien y otros amigos cercanos, como Hugo Dyson, Lewis comenzó a cuestionar su visión materialista del mundo. Fue en este contexto que su mente y corazón comenzaron a abrirse a la posibilidad de que hubiera algo más allá de lo meramente físico, algo trascendente y divino.
El Relato de su Conversión. La conversión de C. S. Lewis no fue un evento dramático o emotivo, sino más bien un proceso gradual y racional, que culminó en esa fecha de septiembre de 1931. Lewis mismo describe su conversión en términos casi ordinarios, pero profundamente significativos. En su autobiografía «Sorprendido por la Alegría», escribió sobre ese momento con la simplicidad que lo caracteriza: “Cuando partimos, no creía que Jesús fuera el Hijo de Dios, y cuando llegamos al zoológico, sí lo creía.”
Este relato nos muestra cómo el cambio en su corazón y mente no fue un repentino arrebato de emoción, sino más bien un ajuste interior que se completó casi sin que él mismo lo notara hasta que estuvo hecho.
Lewis describe cómo, al subirse al sidecar de la motocicleta de su hermano Warnie, no era cristiano. Pero al llegar al zoológico de Whipsnade, sin haber tenido ninguna conversación específica sobre el cristianismo durante el trayecto, había llegado a la plena convicción de que Jesucristo era, de hecho, el Hijo de Dios.
La Significancia de su Conversión. El aspecto más fascinante de la conversión de Lewis es la manera en que ocurrió. No hubo visiones celestiales, ni voces divinas, ni una crisis emocional intensa. Más bien, fue un cambio en su comprensión intelectual y en su percepción de la realidad.
Lewis, quien era un pensador lógico y riguroso, fue convencido por el peso de la verdad que había estado descubriendo a través de sus estudios y sus discusiones con otros creyentes.
La conversión de Lewis no solo transformó su vida personal, sino que también tuvo un impacto enorme en su obra literaria y en su contribución al pensamiento cristiano. Después de su conversión, Lewis se convirtió en uno de los defensores más elocuentes y persuasivos del cristianismo en el siglo XX.
A través de libros como «Mero Cristianismo», «Cartas del diablo a su sobrino» y «Los cuatro amores», Lewis ofreció una defensa racional de la fe cristiana, abordando las dudas que él mismo había tenido y que sabía que muchas otras personas también enfrentaban.
Reflexión sobre la Conversión de Lewis. El viaje de C. S. Lewis hacia Cristo nos enseña varias lecciones importantes sobre la fe y la conversión:
- La conversión es un proceso personal: La experiencia de Lewis muestra que no todas las conversiones son dramáticas o instantáneas. Para algunos, como él, la conversión puede ser un proceso racional, lleno de reflexión y cuestionamientos, que culmina en un cambio interno profundo.
- Dios trabaja de maneras misteriosas: Es notable cómo Dios usó algo tan cotidiano como un viaje en motocicleta para completar el proceso de conversión en Lewis. No hubo grandes eventos, solo un trayecto tranquilo hacia un zoológico, y sin embargo, durante ese viaje, la luz del evangelio penetró su mente y corazón.
- El poder de la razón y la verdad: A través de conversaciones con amigos como J.R.R. Tolkien y de su propio estudio, Lewis llegó a entender que la fe en Cristo no era irracional, sino que ofrecía las respuestas más satisfactorias a las preguntas más profundas de la vida. Para Lewis, el cristianismo no era simplemente una «opción espiritual», sino la verdad más profunda sobre la realidad.
- El llamado a compartir la fe: Las conversaciones que Lewis tuvo con otros creyentes fueron claves en su conversión. Esto nos recuerda la importancia de compartir nuestra fe, incluso con aquellos que parecen escépticos. La influencia de Tolkien y otros en la vida de Lewis es un testimonio de cómo Dios puede usar nuestras interacciones diarias para guiar a otros hacia Cristo.
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El 28 de septiembre de 1931, mientras viajaba en el sidecar de una motocicleta, C. S. Lewis pasó de la incredulidad a la fe en Cristo. Aunque el evento en sí fue simple y sin alardes, las consecuencias fueron enormes, tanto para su vida como para el mundo cristiano.
La conversión de Lewis sigue siendo una historia poderosa de cómo Dios puede obrar en los corazones de las personas de maneras inesperadas, usando tanto la razón como la gracia para llevarnos al conocimiento de la verdad.


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