Dios no Puede ser Burlado, Gálatas 6:7

No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” Gálatas 6:7 (RVR1960)

Este versículo nos presenta una advertencia clara sobre la relación entre nuestras acciones y sus consecuencias, enfatizando un principio ineludible en la vida cristiana y, en particular, en el área de la mayordomía financiera.

Pablo utiliza el ejemplo de la siembra y la cosecha, una imagen que resuena profundamente en la agricultura de su tiempo, para recordarnos que nuestras decisiones económicas, la forma en que manejamos los bienes y recursos que el Señor ha puesto en nuestras manos, tienen repercusiones directas tanto en esta vida como en la eternidad.

El término «engañéis» (πλανάω, planáō en griego) implica más que una mera confusión; tiene el sentido de ser llevado por mal camino o desviado.

En el contexto de la mayordomía financiera, este término nos advierte que no debemos permitirnos ser seducidos por la falsa seguridad de que nuestras acciones financieras, egoístas o negligentes, pasarán desapercibidas por el Señor.

Como siervos de Cristo, debemos recordar que todo lo que tenemos le pertenece a Él (1ª Corintios 4:7), y somos responsables ante Dios por cada decisión que tomemos con los recursos que nos ha confiado.

La palabra «burlado» (μυκτηρίζω, muktērízō) significa literalmente «burlarse de» o «tratar con desprecio».

Al manejar los bienes del Señor de manera incorrecta, estamos actuando como si pudiéramos engañar o despreciar a Dios, creyendo que nuestras acciones no tendrán consecuencias. Sin embargo, como fieles administradores, estamos llamados a actuar con integridad, sabiendo que el Señor Jesucristo, quien es la fuente de todas las riquezas, observa todas nuestras decisiones, y no se deja engañar por apariencias externas (Job 34:21).

Toda riqueza que gestionamos debe ser usada con el entendimiento de que seremos llamados a rendir cuentas.

El término «sembrare» (σπείρω, speírō) se refiere al acto de sembrar una semilla. En el contexto de la mayordomía financiera, esto implica nuestras inversiones, donaciones, ahorros y cómo utilizamos el dinero. Lo que sembremos, ya sea generosidad, codicia o negligencia, determinará lo que cosecharemos en el futuro.

Proverbios 11:24 apoya este principio cuando dice: «Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza.» Esto nos muestra que cuando sembramos con generosidad y sabiduría, estamos confiando en que el Señor multiplicará nuestros esfuerzos para Su gloria y para nuestro bien.

Finalmente, «segará» (θερίζω, therízō) se refiere a la cosecha. El principio bíblico aquí es claro: todo lo que hagamos con los recursos del Señor tendrá una recompensa, sea positiva o negativa.

Como ministros del Evangelio, debemos actuar con diligencia en la forma en que administramos las riquezas, sabiendo que si sembramos egoísmo, pobreza espiritual será nuestra cosecha, pero si sembramos generosidad y fidelidad, cosecharemos bendiciones espirituales y materiales, conforme a la voluntad de Dios (2ª Corintios 9:6).

Para ilustrar este principio, imaginemos a un creyente que administra sabiamente el dinero del Señor, separando fielmente una parte para la obra de Dios y otra para ayudar a los necesitados. Con el tiempo, aunque su ingreso no aumenta significativamente, experimenta una paz y satisfacción profunda, sabiendo que está invirtiendo en la eternidad.

Por otro lado, otro creyente que acumula para sí mismo, ignorando las necesidades de la iglesia y de los más pobres, puede enfrentar frustraciones y dificultades financieras, a pesar de sus esfuerzos por acaparar riquezas.

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En resumen, los principios expuestos en Gálatas 6:7 nos recuerdan que nuestras decisiones financieras siempre tendrán consecuencias, y como mayordomos de las riquezas del Señor, debemos sembrar con generosidad, sabiduría y fidelidad.

Cada acción que tomamos con el dinero que no es nuestro, sino de Cristo, debe reflejar nuestra devoción a Él, sabiendo que cosecharemos lo que hemos sembrado.

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