El Diezmo y el Dinero como Medida de Peso

La institución formal del diezmo surge en la Ley de Moisés, dada por Dios al pueblo de Israel tras su salida de Egipto, alrededor del siglo XV a.C. Según los libros de NúmerosLevítico y Deuteronomio, el diezmo consistía en la entrega de una décima parte de los productos de la tierra —grano, vino, aceite, ganado— para el sostenimiento de los levitas, las celebraciones religiosas y la ayuda a los necesitados. 

Era una práctica establecida dentro del pacto mosaico como parte del orden ceremonial y civil de Israel.

Cuando el diezmo fue ordenado, no existía todavía la acuñación de monedas. En aquellos tiempos, los intercambios económicos se realizaban mediante metales preciosos pesados y medidos. Principalmente se utilizaba la plata (y en ocasiones el oro) que se pesaba conforme a unidades estándar como el siclo, el mina y el talento

El “dinero” en esa época no era una moneda física con valor oficial, sino metal medido por peso, valorado por su contenido, no por su forma.

Un pasaje clave que ilustra este contexto es Deuteronomio 14:24-26, donde se describe una provisión práctica respecto al diezmo: si una persona vivía demasiado lejos del santuario y el viaje con sus productos era muy largo o complicado, debía vender los productos del diezmo en su ciudadllevar el dinero en su mano y, al llegar al lugar de adoración, recomprar bienes para ofrecerlos y celebrarlos delante de Dios. 

El término hebreo usado para “dinero” es כֶּסֶף (késef), que literalmente significa plata. Esto confirma que, cuando Moisés instruyó sobre el diezmo, la expresión “dinero” hacía referencia a plata pesada, no a monedas acuñadas. 

No había aún piezas estandarizadas con inscripciones o sellos como las que surgirían siglos después. El adorador, pues, no llevaba “monedas”, sino una cantidad de plata medida según el valor de lo vendido.

Las primeras monedas acuñadas propiamente dichas surgieron en la región de Lidia, en el Asia Menor (actual Turquía occidental), hacia finales del siglo VII a.C.

Bajo el reinado de los lidios, se comenzó a acuñar monedas de electro (una aleación natural de oro y plata) que llevaban impresos símbolos de autoridad real, garantizando así el peso y valor de cada pieza.

Este invento lidio revolucionó el comercio y los sistemas económicos, permitiendo que el intercambio de bienes fuera mucho más ágil y confiable. 

Desde Lidia, la práctica de acuñar monedas se difundió rápidamente hacia Grecia, Persia y otras regiones, cambiando definitivamente la manera de realizar transacciones comerciales y de recaudar impuestos.

Pero esta innovación llegó mucho después de la institución del diezmo en Israel. En el tiempo de Moisés, y durante gran parte de la historia del Antiguo Testamento, el “dinero” continuó siendo fundamentalmente metal pesado, no monedas.

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Conclusión. El diezmo bíblico, tal como fue establecido en la Ley de Moisés, surgió en un contexto económico donde el “dinero” era simplemente plata o metales preciosos medidos por peso, no monedas acuñadas. 

El sistema de intercambio se basaba en la confianza en el contenido de los metales y su peso específico, no en piezas certificadas como las monedas posteriores.

Solo siglos más tarde, gracias a la invención de la acuñación en Lidia, el mundo antiguo comenzó a usar monedas en un sentido formal.

Entender esta distinción histórica ayuda a interpretar correctamente los textos bíblicos y a apreciar la evolución de los sistemas económicos en la antigüedad.

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