Serie: Finanzas Personales para Adolescentes
Un consejo para adolescentes de 13 años en adelante sobre Finanzas Personales
El Peligro del Materialismo
Vivimos en un mundo donde la sociedad nos impulsa constantemente a desear cosas materiales. A menudo, las redes sociales, la publicidad y las personas a nuestro alrededor nos hacen sentir que necesitamos más ropa, gadgets o el último modelo de celular para ser felices. Sin embargo, la Biblia nos advierte del peligro de enfocarnos demasiado en las cosas materiales.
En Lucas 12:15, Jesús dijo: «Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.«
Es fácil caer en la trampa de pensar que mientras más cosas tengamos, más felices seremos. Pero la realidad es que los objetos materiales no pueden llenar nuestro corazón como lo hace Dios.
Cuando ponemos nuestro valor en lo que poseemos, estamos olvidando lo que realmente importa: nuestra relación con Dios y con los demás.
El materialismo puede alejarnos de Dios porque nos hace poner nuestras prioridades en cosas temporales en lugar de enfocarnos en lo eterno. Proverbios 23:4-5 nos advierte: «No te afanes por hacerte rico; sé prudente, y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque de cierto se hacen alas, como águila que vuela hacia los cielos.» Las cosas materiales se desvanecen, pero nuestra relación con Dios permanece para siempre.
El contentamiento, es decir, estar agradecidos con lo que tenemos, es una de las mejores maneras de combatir el materialismo. Filipenses 4:11 nos enseña: «He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.» Al aprender a ser agradecidos y a confiar en que Dios proveerá lo que necesitamos, podemos vivir libres de la presión de buscar constantemente más cosas.
Cuando caemos en el materialismo, también podemos perder de vista lo que realmente nos hace felices. A veces, pensar en tener el objeto más nuevo o más costoso nos distrae de lo más importante: nuestra relación con Dios, nuestra familia y amigos.
El materialismo nos puede hacer perder el enfoque en las cosas que tienen verdadero valor y hacernos vivir en constante comparación con los demás. En vez de eso, Dios nos llama a valorar lo que tenemos y a poner nuestras miradas en las cosas eternas, que nunca se desvanecerán.
En lugar de buscar acumular cosas, podemos enfocarnos en ayudar a los demás, sabiendo que las bendiciones materiales son solo una pequeña parte de la vida.
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Recuerda que las cosas materiales nunca nos darán la verdadera satisfacción. Solo Dios puede llenar nuestro corazón con Su amor y Su paz.
Si ponemos a Dios primero, podremos disfrutar de las bendiciones materiales sin que se conviertan en lo más importante en nuestras vidas.
Si aprendemos a manejar las finanzas de una manera que refleje nuestro amor por Dios, no solo nos alejaremos del materialismo, sino que también seremos más generosos y agradecidos.
En Mateo 6:19-20, Jesús nos enseñó: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino hacéos tesoros en el cielo.” Así, al poner a Dios primero, viviremos una vida de mayor propósito y paz, lejos de la presión constante de tener más cosas.


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