Serie: Finanzas Personales para Niños
Un consejo para niños de 8 a 12 años sobre Finanzas Personales
El Valor de la Humildad: Aceptar que no Siempre Tendremos lo Mejor
¿Alguna vez has deseado tener algo que otros tienen, como un juguete, ropa o dispositivos electrónicos? A veces, podemos sentirnos mal cuando no tenemos lo que otros tienen, pero es importante recordar que Dios nos llama a ser humildes y a estar agradecidos por lo que tenemos.
La humildad es entender que no necesitamos lo mejor o lo más caro para ser felices. Dios nos ha dado lo que necesitamos, y eso es suficiente. No debemos compararnos con los demás, sino confiar en que Dios sabe lo que es mejor para nosotros.
En la Biblia, 1ª Pedro 5:6 nos enseña: «Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte cuando fuere tiempo». Esto significa que debemos confiar en Dios y no buscar siempre lo mejor para nosotros, sino esperar en Su tiempo y ser agradecidos con lo que tenemos.
Cuando aceptamos con humildad lo que tenemos, estamos mostrando a Dios que confiamos en Él. Puede que no siempre tengamos lo que queremos, pero Dios sabe lo que realmente necesitamos y proveerá en el momento adecuado.
A veces, las personas a nuestro alrededor pueden intentar hacernos sentir mal por no tener las cosas más modernas o caras, pero debemos recordar que nuestro valor no depende de las cosas materiales.
Dios nos ama y se preocupa más por lo que hay en nuestro corazón que por lo que tenemos. Él nos enseña a ser contentos con lo que tenemos y a no dejarnos llevar por el deseo de impresionar a los demás.
En Proverbios 22:1 leemos: «De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro.» Esto nos recuerda que nuestro carácter y la forma en que tratamos a los demás es más valioso que cualquier posesión.
Podemos ser un ejemplo para nuestros amigos y familiares, mostrando que no necesitamos lo más costoso para ser felices.
Además, cuando somos humildes y no nos dejamos llevar por el deseo de tener lo mejor, estamos mostrando a los demás el carácter de Cristo en nosotros. Jesús, aunque era el Hijo de Dios, vivió de manera humilde y siempre confió en Su Padre.
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En resumen, aceptar con humildad lo que Dios nos da es una forma de mostrar que confiamos en Él.
No siempre tendremos lo mejor, pero siempre tendremos lo suficiente si seguimos a Dios con humildad y gratitud.
Cuando somos humildes y agradecidos por lo que Dios nos ha dado, también podemos enseñar a otros sobre la importancia de la gratitud.
Al vivir de manera humilde, reflejamos el amor y la sabiduría de Dios, y eso nos ayudará a ser más fuertes en nuestra fe.
Recuerda, Dios siempre honra a quienes confían en Él y aceptan con alegría Su provisión.


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