Encomendados a “la Suerte” frente a las Adversidades

Tanto José, guiado por la sabiduría divina, como las hormigas destacadas en Proverbios, no se ven encomendadas a “la suerte” frente a las adversidades; en su lugar, anticiparon los tiempos de escasez, acumulando recursos en los periodos de prosperidad.

La noción de reservar recursos durante las épocas de “vacas flacas” y en el verano subraya la importancia de prever y administrar sabiamente los recursos cuando abundan, asegurando así la preparación para posibles futuros periodos de necesidad. Este principio fundamental, destinado a nosotros los siervos del Señor Jesucristo, enfatiza la virtud de la prudencia y la necesidad de estar debidamente preparados.

La enseñanza de las hormigas, ampliamente conocida en Proverbios, nos habla de cómo estos pequeños insectos trabajan arduamente durante el verano para recolectar alimento, asegurando así su sustento durante el invierno. Esta enseñanza subraya la importancia de la diligencia, el trabajo constante y la previsión.

Las hormigas no dependen de “la suerte” para su supervivencia durante los meses difíciles; en cambio, su prosperidad se debe a su habilidad para anticipar y prepararse para el futuro.

José destaca como un paradigma de fe, integridad y sabiduría en las Escrituras; al interpretar el sueño del faraón, anticipando siete años de abundancia seguidos por siete años de escasez, ilustra de manera ejemplar la enseñanza de prepararse durante los tiempos de abundancia para afrontar futuras épocas de necesidad.

José aprovechó la época de bonanza en Egipto para almacenar grano, una estrategia que posteriormente permitió salvar a Egipto y a las naciones vecinas de la hambruna. Esta narrativa resalta cómo la previsión y la sabiduría, más que “la suerte”, son fundamentales para garantizar la supervivencia y el bienestar durante los momentos de adversidad.

La enseñanza que podemos extraer de estas narrativas es clara: la preparación y la gestión prudente de los recursos son clave para superar los períodos de escasez. En lugar de confiar en “la suerte” o esperar que los tiempos de abundancia duren para siempre, la sabiduría reside en reconocer la naturaleza cíclica de la vida y economía, y actuar en consecuencia.

Tanto las hormigas con su incansable labor durante el verano como la previsión de la figura bíblica de José nos enseñan la importancia de la planificación y el ahorro. Estos principios son fundamentales no solo para la supervivencia individual sino también para el bienestar de comunidades y sociedades enteras, destacando que el verdadero éxito y seguridad no provienen de “la suerte”, sino de la previsión, el trabajo duro y la gestión responsable de nuestros recursos.

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