Dentro del marco de la mayordomía bíblica, el principio de escuchar y aplicar sabiduría a nuestra vida, incluyendo la gestión de nuestras finanzas, es fundamental.
Las Escrituras nos advierten sobre la dureza de corazón y la tendencia humana a resistir los consejos sabios.
Como Jesús cita de Isaías, hay quienes, a pesar de tener la capacidad de oír, eligen no escuchar (Mateo 13:13-15). Este fenómeno puede observarse también en la gestión financiera de algunos individuos.
La mayordomía bíblica no solo se refiere a la administración responsable de los recursos económicos que Dios nos ha confiado, sino también a la apertura a recibir enseñanza y corrección.
Proverbios 1:5 dice: “Oiga el sabio, y aumentará su saber, y el entendido adquirirá consejo”. Esto implica que incluso aquellos conocedores de las Escrituras y experimentados en la vida necesitan estar abiertos a recibir orientación y ajustar su comportamiento, incluyendo su comportamiento financiero.
Sin embargo, a veces, a pesar de encontrarse en dificultades económicas, algunas personas pueden negarse a aceptar consejos que les ayudarían a salir de su situación.
Esto puede deberse a orgullo, miedo, o simplemente a un malentendido sobre lo que significa ser un buen mayordomo. Por ejemplo, pueden rechazar la sabiduría de vivir dentro de sus medios, evitar la deuda, o dar generosamente, principios que son recurrentes en la enseñanza bíblica sobre las finanzas.
La Biblia también nos enseña la importancia de la comunidad y el consejo sabio. En Proverbios 15:22, se nos dice: “Los planes fracasan por falta de consejo, pero con muchos asesores prosperan”. Aquí se nos recuerda la importancia de buscar y escuchar a aquellos que pueden ofrecernos una perspectiva distinta y valiosa.
En el ámbito financiero, esto puede significar buscar consejo de personas que han manejado bien sus finanzas o de profesionales que pueden ofrecer una guía práctica y bíblica.
En resumen, la mayordomía bíblica nos llama a ser humildes y enseñables en todas las áreas de la vida, incluyendo nuestras finanzas.
Rechazar el consejo sabio y resistirse a escuchar puede llevar a decisiones económicas pobres y a una mala mayordomía de los recursos que Dios nos ha dado administrar.
Por lo tanto, es esencial cultivar un corazón receptivo, dispuesto a escuchar y aplicar principios bíblicos de mayordomía para lograr una vida financiera saludable y obediente a Dios.

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