Esclavos, Gálatas 4:8

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En Gálatas 4:8, las palabras griegas utilizadas son δουλεύετε (douleuete) para «servíais» y θεοὺς (theous) para «dioses».

δουλεύετε (douleuete) deriva de δοῦλος (doulos), que significa «esclavo». En este contexto, implica un servir o estar en servidumbre, no en el sentido de prestar un servicio como acto de voluntad, sino más bien en el sentido de estar bajo el control o dominio de alguien o algo, como un esclavo lo estaría bajo el dominio de su amo.

θεοὺς (theous) se refiere a «dioses», en el contexto de Gálatas, Pablo está hablando de ídolos o deidades paganas, que en aquel tiempo se adoraban ampliamente en el mundo grecorromano.

Estos «dioses» podían ser representaciones de fuerzas de la naturaleza, conceptos abstractos personificados, o figuras ancestrales divinizadas.

En la cultura de esa época, estos dioses eran objeto de culto y devoción en la vida cotidiana y estaban integrados en las prácticas sociales y económicas.

En relación con la mayordomía bíblica, este pasaje puede interpretarse como un llamado a reconocer a quién o qué estamos «sirviendo» con los recursos a nuestro haber y esfuerzos.

La mayordomía bíblica enseña que todo lo que tenemos, incluido el dinero, es un don de Dios y debe ser utilizado para Su gloria, no para la auto-glorificación o para servir a ídolos modernos.

En el contexto de la epístola, Pablo contrasta el servir a “dioses que por naturaleza no son dioses” con el servir al verdadero Dios, subrayando una transformación fundamental en la identidad y las prioridades de todo renacido.

Los “ídolos” contemporáneos pueden no ser deidades paganas, pero sí pueden tomar la forma de obsesiones o prioridades desordenadas, como el amor al dinero, el estatus, el poder, o incluso el propio yo, por encima de Dios.

Servir a estos ídolos modernos desvía nuestra atención y recursos de lo que debería ser nuestro principal enfoque: la gloria de Dios y el cumplimiento de Su voluntad.

En resumen, el pasaje nos recuerda que, antes de conocer a Dios, las personas pueden estar esclavizadas sirviendo a falsos dioses que no traen verdadero gozo o propósito de vida.

En contraste, la mayordomía bíblica nos invita a utilizar lo recibido de manera que reflejen un servicio y devoción al único Dios verdadero, lo que implica rechazar la idolatría en todas sus formas y vivir de manera que las bendiciones —tiempo, vida, talentos, salud— honren a Dios y no a nosotros mismos o a los ídolos contemporáneos.

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