Ignorancia, Falta de Conocimiento y Ruina Financiera

En el terreno espiritual y en el económico, la Biblia no trata con ligereza la ignorancia ni la falta de conocimiento. Ambas condiciones —aunque distintas— tienen consecuencias reales, y en muchos casos, devastadoras. Pero para una correcta aplicación de los principios bíblicos en las finanzas, es fundamental entender que Dios distingue entre el que no sabe, el que no puede saber, y el que no quiere saber.

Ignorancia: la ausencia total de luz

La ignorancia, en términos bíblicos, puede ser entendida como un estado de completa ceguera espiritual o mental. No es pecado ignorar algo que jamás nos fue enseñado, y de hecho, Hechos 17:30 muestra que Dios en su soberanía “pasó por alto los tiempos de esta ignorancia”. Sin embargo, la ignorancia no es excusa eterna, porque Dios manda ahora a todos que se arrepientan, que busquen, que pregunten, que aprendan.

En términos financieros, hay muchos que han vivido en ignorancia: nacieron en contextos sin educación económica, donde las deudas eran normales y el ahorro era una rareza. Dios no los condena por lo que nunca aprendieron. Pero tampoco desea que permanezcan en ese estado. La ignorancia es soportable temporalmente. Pero Dios no la bendice indefinidamente.

Falta de conocimiento: la negligencia que cuesta caro

Por otro lado, la falta de conocimiento es algo distinto. Es el descuido de lo que sí pudo aprenderse. Oseas 4:6 lo expresa con poder profético: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento.”

No fue destruido por maldad, ni por pobreza, sino por no aprender lo que debía saber. Aún más fuerte: “Por cuanto desechaste el conocimiento…”

Cuando alguien tiene acceso a enseñanzas sabias, a principios bíblicos sobre la mayordomía, el trabajo, el ahorro, el contentamiento y la generosidad —y desecha ese conocimiento— está entrando en una falta que sí será tratada con justicia. Porque el problema ya no es que no sabe, sino que no quiso saber.

Un ejemplo práctico:

– Una persona recibe enseñanzas bíblicas sobre no endeudarse innecesariamente.

– Se le advierte que “el que toma prestado es siervo del que presta” (Proverbios 22:7).

– Aun así, busca préstamos sin necesidad, vive por encima de sus medios y justifica su estilo de vida.

No es ignorante. Es negligente. Le falta conocimiento, no porque no exista, sino porque lo ignora voluntariamente.

La diferencia financiera entre ignorar y rechazar

En términos financieros:

• El ignorante no sabe cómo funciona el interés compuesto, no entiende cómo ahorrar, no ha sido instruido en principios de trabajo y siembra.

• El que carece de conocimiento por negligencia ha escuchado sobre la planificación, el diezmo bíblico versus el pseudo diezmo, la inversión prudente, pero sigue tomando decisiones impulsivas.

Uno necesita luz.

El otro necesita arrepentimiento.

Ambos pueden caer en ruina, pero la responsabilidad moral es distinta.

La solución bíblica: sabiduría, diligencia y temor de Dios

Proverbios 4:7 lo dice con claridad:

“Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.”

La sabiduría financiera bíblica no comienza con hojas de cálculo ni portafolios de inversión. Comienza con temor de Dios, con humildad para aprender, con voluntad para salir de la ignorancia y con diligencia para no despreciar el conocimiento cuando llega.

Y si alguien ha vivido años sin saber cómo manejar el dinero, Dios no lo condena. Pero sí lo llama a no quedarse ahí. A buscar, a leer, a pedir consejo, a aplicar lo que aprende. A pasar de ignorante a instruido, de inestable a fiel, de endeudado a mayordomo libre.

Conclusión: El camino del sabio y del necio

En términos bíblicos, hay dos caminos financieros: el del sabio y el del necio.

• El sabio busca conocimiento y lo aplica.

• El necio lo ignora, aunque lo tenga delante.

Por eso, lo primero que debe hacer un hijo de Dios que desea prosperar conforme a la Escritura no es buscar dinero, sino buscar entendimiento. Porque como dijo Salomón: “Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará” (Proverbios 24:3).

Que no seamos destruidos por falta de conocimiento

y que jamás despreciemos lo que Dios sí ha querido enseñarnos.

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Comentarios

2 respuestas a «Ignorancia, Falta de Conocimiento y Ruina Financiera»

  1. David Figueroa

    Gran consejo, muchas gracias, creo que yo en verdad debo prepararme para ser un buen mayordomo.

  2. David Figueroa

    Ser llamado a no ser más un necio, más un mayordomo fiel y libre.

    Es un honor.

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