El 30 de julio de 1419, el sacerdote husita Jan Želivský y sus seguidores, algunos armados con picas, espadas y garrotes, marcharon hacia la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves en Praga. Habían sido prohibidos por las autoridades católicas, lo que provocó su indignación y determinación de reivindicar su derecho a practicar su fe.
Al llegar a la iglesia, rompieron las puertas y entraron, realizando un servicio de comunión con pan y vino, lo que era una práctica controvertida y símbolo de la Reforma. Los husitas abogaban por la comunión en ambas especies (pan y vino), en contraste con la práctica católica de la época, que reservaba el vino solo para el clero.
Esta acción fue una declaración audaz de su rechazo a las restricciones impuestas por la Iglesia Católica y su compromiso con las reformas religiosas promovidas por Jan Hus, quien había sido ejecutado unos años antes.
Tras la ceremonia, el grupo se dirigió al ayuntamiento, donde se encontraban reunidos varios consejeros católicos recién nombrados. Los husitas exigieron la liberación de los reformadores encarcelados, quienes habían sido arrestados por sus actividades en apoyo de la Reforma. La negativa de los consejeros a acceder a estas demandas desencadenó una violenta confrontación.
En un acto de desafío y furia, los manifestantes arrojaron a trece de los consejeros por una ventana. Este evento, conocido como la Primera Defenestración de Praga, marcó un punto de inflexión en las tensiones religiosas y políticas de la región.
Aquellos consejeros que sobrevivieron a la caída fueron rápidamente ultimados por la multitud enfurecida que esperaba abajo. Este acto de violencia simbolizó la profunda división y el resentimiento hacia la autoridad católica y sus representantes.
La Primera Defenestración de Praga no solo fue un momento de intensa violencia, sino también un símbolo del creciente poder y determinación del movimiento husita. La rebelión husita, inspirada por las enseñanzas de Jan Hus, buscaba reformas radicales en la Iglesia y la sociedad checa.
Los husitas criticaban la corrupción del clero, la opulencia de la Iglesia y abogaban por un retorno a las enseñanzas bíblicas más puras y una mayor igualdad espiritual entre todos los creyentes.
Este evento desencadenó una serie de guerras husitas que durarían varios años, en las cuales los seguidores de Želivský y otros líderes husitas lucharían contra las fuerzas católicas y los ejércitos del Sacro Imperio Romano Germánico.
Las guerras husitas fueron una serie de conflictos brutales y prolongados que devastaron gran parte de Bohemia, pero también consolidaron la identidad y el espíritu de resistencia del pueblo husita.
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En resumen, el 30 de julio de 1419, Jan Želivský y sus seguidores desafiaron a las autoridades católicas, reivindicando su derecho a practicar su fe y demandando la liberación de los reformadores encarcelados. La Primera Defenestración de Praga fue un acto violento y simbólico que marcó el inicio de un período de conflictos y reformas que dejarían una huella duradera en la historia de Bohemia y del movimiento de la Reforma en Europa.

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