John y Mary Paton

5 de noviembre de 1858: Los Paton se establecen en la isla de Tanna (hoy conocida como Vanuatu). Mary Paton pronto morirá allí. Advertido anteriormente de que podría ser devorado por caníbales en la isla, John Paton respondió: “Si puedo vivir y morir sirviendo y honrando al Señor Jesús, no me importará si mi cuerpo es comido por caníbales o por gusanos.”

Este día marca un momento decisivo en la vida de John G. Paton y su esposa, Mary, quienes se establecieron como misioneros en la isla de Tanna, en el archipiélago de las Nuevas Hébridas, hoy conocido como Vanuatu.

Su viaje no solo era geográfico, sino también profundamente espiritual, ya que llevaban consigo una firme determinación de compartir el Evangelio en un lugar donde la fe cristiana aún no había llegado.

Ese compromiso los llevó a enfrentarse a situaciones extremas, incluyendo la posibilidad de perder la vida a manos de los habitantes de la isla, quienes practicaban el canibalismo en esa época.

Antes de emprender su misión, John Paton fue advertido de los peligros de ir a un lugar tan remoto y hostil. Los misioneros en las islas del Pacífico ya habían enfrentado anteriormente amenazas de muerte y a menudo eran vistos como intrusos.

Amigos y familiares le expresaron su preocupación, temiendo que los Paton fueran devorados por caníbales. Sin embargo, la respuesta de Paton reflejó su fe inquebrantable y su total entrega a la causa de Cristo.

Su famosa frase, “Si puedo vivir y morir sirviendo y honrando al Señor Jesús, no me importará si mi cuerpo es comido por caníbales o por gusanos,” revela una perspectiva radical de la vida y la muerte, una que estaba cimentada en su convicción de que la eternidad con Dios era su destino final, sin importar cómo ocurriera su muerte.

Este acto de valor y entrega total a Dios también muestra cómo Paton veía su vida como un sacrificio para el Señor. Estaba dispuesto a enfrentar cualquier peligro, incluso la muerte violenta, con tal de llevar el mensaje de salvación a quienes aún no conocían a Jesucristo.

La disposición de Paton a renunciar a su propia seguridad y confort en favor del servicio a Dios es un reflejo de su comprensión de las palabras de Jesús en Mateo 16:25: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.

La estancia en Tanna, sin embargo, no sería fácil. Poco después de su llegada, su esposa Mary y su hijo recién nacido cayeron enfermos debido a las duras condiciones de vida en la isla. Mary murió de fiebre tropical solo unos meses después de su llegada, y su hijo también falleció poco tiempo después.

A pesar del profundo dolor y la soledad que esto trajo a John Paton, él permaneció firme en su llamado y continuó predicando el Evangelio en Tanna, a pesar de los constantes riesgos de violencia.

La determinación de Paton, aún en medio del luto y las amenazas, muestra una fe que no está condicionada por las circunstancias externas. A pesar de la pérdida de su familia y la hostilidad de algunos habitantes de la isla, su convicción de que estaba haciendo la obra de Dios le dio la fuerza para continuar.

Su vida y obra en Tanna representan un ejemplo poderoso de lo que significa vivir con una perspectiva eterna, sin miedo a la muerte, y con la certeza de que todo sacrificio en la tierra tiene un propósito en el plan divino.

La declaración de Paton sobre los caníbales y los gusanos es una afirmación profunda de la soberanía de Dios sobre la vida y la muerte. Para él, el verdadero valor estaba en honrar a Jesucristo, sin importar las consecuencias físicas.

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Esa actitud inspiradora refleja la enseñanza de Filipenses 1:21, donde Pablo declara: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.” John Paton entendía que su vida terrenal era temporal y que su misión tenía un valor eterno que trascendía cualquier peligro o sacrificio personal.

En la historia de los misioneros cristianos, la fe y valentía de John Paton son recordadas como un ejemplo de entrega total a la causa de Cristo.

Su vida y su disposición a enfrentar la muerte, ya fuera a manos de caníbales o en otras circunstancias, han sido inspiración para generaciones de creyentes.

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