El episodio de la mujer acusada de adulterio, encontrado en Juan 8:1-11, es un poderoso ejemplo del enfoque de Jesús hacia —el perdón— en contraste con las punitivas leyes del Antiguo Testamento.
Muchos consideran este pasaje ofensivo hacia la mujer porque Levítico enseñaba que ambos, hombre y mujer, debían ser apedreados. Sin embargo, solo traen a la mujer y no al hombre, lo que ha llevado a especulaciones sobre las razones detrás de esto. Es posible que el hombre huyera antes de ser detenido, y no que fuera un intento de juzgar únicamente a la mujer.
Según Levítico 20:10 y Deuteronomio 22:22-24, tanto el hombre como la mujer involucrados en adulterio deberían ser apedreados. No obstante, en el relato de Juan, solo la mujer es presentada ante Jesús, lo que podría interpretarse también como un intento de los fariseos de poner a prueba a Jesús y atraparlo en un error doctrinal o legal.
La acción de Jesús de escribir en la tierra durante el incidente ha sido objeto de muchas especulaciones. Algunos sugieren que podría estar haciendo referencia a pasajes de Jeremías donde se menciona escribir en la tierra en el contexto del juicio divino, según 17:13, sin embargo, esta interpretación no es definitiva. Otros sugieren que es un paralelismo en donde Dios escribió los diez mandamientos con su dedo según Éxodo 31:18.
En lugar de adherirse a la severidad de la ley, Jesús resalta el tema del perdón y la misericordia, subrayando la gracia divina que se ofrece a todos, incluso a los marginados y menos favorecidos de la sociedad.
Esto no solo destaca la compasión y la justicia restaurativa de Jesús sino también desafía las estructuras legales y sociales de la época, proponiendo un nuevo paradigma de amor y perdón que va más allá de la ley mosaica.

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