Serie: Finanzas Personales para Adolescentes
Un consejo para adolescentes de 13 años en adelante sobre Finanzas Personales
La Influencia de la Cultura en tus Decisiones Financieras
Hoy en día, estamos rodeados de anuncios, redes sociales y opiniones que intentan decirnos cómo debemos gastar nuestro dinero. Muchas veces, la cultura nos empuja a querer lo último en tecnología, ropa de moda o experiencias costosas, haciéndonos sentir que si no tenemos estas cosas, no valemos tanto. Sin embargo, Dios nos llama a no conformarnos a los patrones de este mundo, sino a tomar decisiones que honren su voluntad.
En Romanos 12:2 leemos: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento.” Esto significa que debemos aprender a pensar de manera diferente, no dejándonos llevar por lo que la cultura nos dice, sino buscando lo que Dios quiere para nuestras vidas. Esto incluye cómo manejamos nuestro dinero y las decisiones financieras que tomamos.
Cuando compramos algo solo porque está de moda o porque todos lo tienen, muchas veces terminamos gastando dinero en cosas que no necesitamos realmente. Este tipo de decisiones nos pueden llevar a estar insatisfechos, ya que el mundo siempre nos estará diciendo que necesitamos más. Pero si nos enfocamos en lo que realmente es importante —como honrar a Dios con nuestras decisiones— aprenderemos a usar nuestro dinero de manera sabia.
La Biblia nos enseña a vivir con contentamiento, es decir, estar agradecidos con lo que tenemos y no ser atrapados por la codicia o el deseo de tener más. Filipenses 4:12 dice: “Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado.”
Cuando aprendemos a estar contentos con lo que Dios nos ha dado, nuestras decisiones financieras estarán basadas en la sabiduría y no en la presión de la cultura.
También le interesaría:
Aprender a no dejarse llevar por las influencias externas nos ayuda a ser mejores administradores de lo que Dios nos ha confiado.
En lugar de gastar sin pensar, podemos ser sabios y prudentes, invirtiendo en cosas que realmente valen la pena.
Al hacerlo, mostramos nuestra confianza en que Dios siempre proveerá para nuestras necesidades y que no necesitamos seguir las tendencias del mundo para sentirnos valiosos.


Deja una respuesta