Los individuos que alcanzan los cien años de edad comparten estrategias para lograr una existencia prolongada, las cuales se enfocan en hábitos y modos de vida que fomentan la duración de la vida y el estado de salud óptimo. A continuación, se presentan de manera resumida:
Actividad Física Integrada: Estos individuos mantienen un estilo de vida activo de forma inherente. Realizan movimientos constantes a lo largo de sus actividades cotidianas, tales como andar, cuidar el jardín, o realizar tareas domésticas, sin depender de rutinas de ejercicio estructuradas en centros de fitness.
Sentido de Propósito: Poseer una clara razón de ser es habitual entre estas personas. Dicho propósito las impulsa a despertarse cada día y juega un papel crucial en su salud y felicidad general.
Gestión del Estrés: Adoptar medidas eficaces para controlar el estrés y dedicar momentos para ralentizar el ritmo de vida son costumbres comunes. Esto puede manifestarse en la forma de siestas, prácticas de meditación o disfrutar de periodos al aire libre en entornos naturales.
Regla del 80%: Consumir alimentos con moderación, deteniéndose cuando se siente un 80% de saciedad. Este enfoque lleva a una menor ingesta calórica total, favoreciendo así su prolongación de la vida.
Alimentación Predominantemente Vegetal: La alimentación se orienta principalmente hacia el consumo de productos de origen vegetal, limitando el consumo de carne y derivados animales. Predominan en su dieta las legumbres, cereales integrales, vegetales, frutas y frutos secos.
Consumo Moderado de Vino: La ingesta de vino, particularmente tinto, de forma moderada es una costumbre extendida, lo cual puede favorecer una existencia más prolongada y saludable.
Conexión Comunitaria: La integración en comunidades de carácter espiritual o religioso es frecuente. La espiritualidad y la fe ofrecen un soporte social, un sentimiento de pertenencia y tranquilidad espiritual.
Enfoque Familiar: La priorización de la familia, que abarca el cuidado de los mayores en el hogar, la dedicación a la crianza de los hijos y la fidelidad hacia la pareja, es esencial.
Redes de Apoyo Saludable: Las personas cultivan relaciones sociales que promueven prácticas beneficiosas para la salud. Contar con amigos y familiares que respaldan costumbres saludables es crucial para sostener un modo de vida salubre.
Estas claves abarcan más que solo alimentación y actividad física; se extienden al bienestar emocional, social y espiritual, evidenciando que vivir más años es el fruto de una perspectiva integral de la existencia. Cada uno de estos aspectos aporta a una vida no solo prolongada, sino también más rica y satisfactoria.


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