La Politiquería y la Soberanía de Dios

La soberanía de Dios en la designación de líderes políticos es un tema recurrente en las Escrituras, revelando tanto Su voluntad directa como la permisiva. Este dualismo se manifiesta claramente en la historia de la humanidad, específicamente en la elección y deposición de reyes.

Primero, consideremos la voluntad directa de Dios, donde Él interviene activamente para establecer a un líder. Un ejemplo claro de esto es el rey David, elegido específicamente por Dios para guiar a Israel. Como se narra en 1º Samuel 13:14, Dios busca “un hombre conforme a su corazón”, y Samuel unge a David, que era la elección de Dios, diferenciándolo de Saúl, quien fue inicialmente seleccionado por el pueblo.

Esa acción divina destaca cómo, en momentos clave, Dios pone reyes para cumplir Sus planes redentores, como también se confirma en Daniel 2:21, donde se declara que Dios “quita reyes y pone reyes”.

En contraste, la voluntad permisiva de Dios se ilustra en la figura de Saúl. Aunque Saúl fue ungido por Samuel, su elección refleja más una concesión a los deseos del pueblo de Israel, que demandaban un rey para ser como las otras naciones, según se relata en 1º Samuel 8.

Este acto fue más una respuesta a las demandas humanas que una iniciativa divina directa, marcando un momento donde Dios permite que se cumpla la voluntad del pueblo, aunque esto no representara lo óptimo según Su diseño perfecto.

Este contraste entre la elección divina y la permisiva lleva a reflexionar sobre la dificultad de discernir en los tiempos actuales quién ha sido puesto por la voluntad directa o permisiva de Dios.

Romanos 13:1 exhorta a someterse a las autoridades establecidas, reconociendo que toda autoridad proviene de Dios, pero no siempre es fácil determinar cómo se aplica esto en un contexto político donde los líderes pueden ser elegidos por razones humanas y no necesariamente divinas.

La interpretación y la reacción a estos eventos a menudo están teñidas por las preferencias políticas, lo que lleva a atribuciones selectivas sobre la voluntad de Dios en la política.

Eclesiastés 8:17 nos recuerda que, a pesar de nuestros esfuerzos, las obras y decisiones divinas pueden ser inescrutables y más allá de nuestro entendimiento completo.

La necesidad de un discernimiento cuidadoso, fundamentado en la Escritura y no en la conveniencia política, es crucial. Como nos aconseja 1ª Juan 4:1, debemos “probar los espíritus” para discernir si provienen de Dios, especialmente en un ámbito tan susceptible a interpretaciones como la política.

Se habla frecuentemente de cristianos que afirman que Dios designó a un presidente cuando el candidato de su partido gana las elecciones. Sin embargo, guardan silencio o simplemente atribuyen a la voluntad permisiva de Dios cuando gana el candidato contrario, sin considerar que también podría ser una manifestación de la voluntad directa y no simplemente permisiva de Dios.

En resumen, la Biblia nos ofrece ejemplos claros de líderes puestos tanto por la voluntad directa como permisiva de Dios, y nos llama a una reflexión profunda sobre nuestra interpretación de Su voluntad en la arena política. Esto no solo refuerza nuestro entendimiento de Su soberanía, sino que también guía nuestra respuesta y actitud hacia los líderes de nuestro tiempo.

Comparte en tus redes


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *