Las Distracciones Afectan las Finanzas

Al ser regenerados, el Espíritu Santo nos convenció de nuestro pecado y nos hizo comprender que, desde lo más profundo de nuestro ser, estábamos cansados del pecado. Esta transformación no es solo un evento aislado en nuestra vida, sino el inicio de un camino continuo de santificación que debe influir en cada aspecto de nuestra existencia, incluyendo el manejo de las bendiciones materiales y financieras que Dios nos provee.

La regeneración es el acto de nacer de nuevo, una obra milagrosa de Dios en la que el Espíritu Santo cambia nuestros corazones de piedra por corazones de carne, sensibles a la voz y voluntad de Dios.

Es en este momento cuando tomamos conciencia de nuestra verdadera condición pecaminosa y sentimos una profunda aversión al pecado.

Esta percepción de cansancio del pecado no solo debe ser el catalizador inicial de nuestra conversión, sino una realidad persistente a lo largo de toda nuestra vida.

Uno de los ámbitos en los que este cansancio del pecado debe manifestarse es en la administración de las bendiciones materiales y financieras que Dios nos ha otorgado. Dios nos da recursos no solo para satisfacer nuestras necesidades, sino también para avanzar Su reino y ayudar a los demás.

Como mayordomos de estos recursos, tenemos la responsabilidad de utilizarlos de manera que glorifiquen a Dios y reflejen nuestra nueva naturaleza regenerada.

Sin embargo, a menudo nos desviamos de este camino. En lugar de usar las bendiciones de Dios para propósitos piadosos y altruistas, las dirigimos hacia nuestro entretenimiento, vanidad y egoísmo.

Este desvío es una manifestación de la lucha constante entre nuestra naturaleza regenerada y los remanentes de nuestra naturaleza pecaminosa.

El entretenimiento en sí no es pecado, pero cuando se convierte en el enfoque principal de nuestra vida y el uso predominante de nuestros recursos, estamos desviándonos de nuestra llamada como cristianos. La vanidad, por su parte, nos lleva a gastar en exceso en cosas superficiales que alimentan nuestro ego en lugar de contribuir a causas que tienen un impacto eterno.

El egoísmo nos hace centrarnos en nuestras propias necesidades y deseos, ignorando las necesidades de los demás y las oportunidades de servir a Dios con nuestras finanzas.

Para evitar estos desvíos, necesitamos mantener una constante vigilancia y autocontrol, recordando siempre nuestra posición como siervos de Dios y no como amos de nuestras posesiones. Debemos buscar la guía del Espíritu Santo en cada decisión financiera, asegurándonos de que nuestras elecciones reflejen nuestra nueva identidad en Cristo.

Esto incluye establecer presupuestos que prioricen el diezmo y las ofrendas, buscar maneras de apoyar a los necesitados y participar en la obra misionera.

Además, es esencial cultivar una actitud de gratitud y contentamiento. La gratitud nos recuerda que todo lo que tenemos viene de Dios y nos obliga a usarlo de manera que le honre.

El contentamiento nos ayuda a resistir la tentación de gastar en exceso y a vivir dentro de nuestras posibilidades, enfocándonos en lo que realmente importa.

Finalmente, debemos recordar que la mayordomía financiera no es solo una cuestión de administrar bien nuestros recursos, sino de reflejar el carácter de Cristo en todas nuestras acciones. Al hacerlo, no solo evitamos los pecados de entretenimiento, vanidad y egoísmo, sino que también mostramos al mundo la diferencia que Cristo hace en nuestras vidas. Esto no solo glorifica a Dios, sino que también puede atraer a otros a la fe, mostrando el poder transformador del Evangelio.

En resumen, la percepción de cansancio del pecado que el Espíritu Santo nos dio al regenerarnos debe influir profundamente en cómo manejamos las bendiciones materiales y financieras que Dios nos ha dado. Aunque enfrentamos constantes tentaciones de desviar estos recursos hacia el entretenimiento, la vanidad y el egoísmo, estamos llamados a vivir de manera que refleje nuestra nueva naturaleza en Cristo, utilizando todo lo que tenemos para Su gloria y el avance de Su reino.

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