La frase «Las cosas más importantes de la vida no tienen precio; tienen valor», destaca la diferencia entre el costo monetario y el valor intrínseco de las experiencias, relaciones y principios que verdaderamente enriquecen nuestra existencia.
Significa que lo que más importa en la vida, como el amor, la familia, la amistad, la salud, el gozo y la paz, no se puede comprar con dinero ni medir en términos económicos.
Estos aspectos poseen un valor profundo y significativo que trasciende cualquier equivalente financiero, contribuyendo de manera esencial a nuestra plenitud y bienestar personal.


Deja una respuesta