Obadiah Holmes

El 6 de septiembre de 1651, Obadiah Holmes, un predicador bautista, fue arrestado y sentenciado a recibir 30 latigazos en los Boston Commons, un espacio público utilizado para castigos ejemplares en la colonia puritana de Massachusetts.

Holmes había sido detenido por predicar la doctrina bautista, una enseñanza religiosa que se oponía a las prácticas De la Iglesia Congregacionalista dominante en Nueva Inglaterra en esa época.

El bautismo en la época puritana de Massachusetts era motivo de controversia, especialmente en su forma de practicarlo. Mientras que los puritanos practicaban el bautismo infantil, los bautistas creían en el bautismo de adultos basado en la fe consciente, lo que provocó la ira de las autoridades locales.

Los puritanos de la época eran profundamente intolerantes hacia cualquier forma de disidencia religiosa que desafiara su interpretación de la fe cristiana, y las personas como Holmes eran perseguidas por negarse a someterse a las prácticas de la iglesia oficial.

Durante su castigo, que consistía en ser azotado con un látigo de tres cuerdas, Holmes experimentó una fortaleza espiritual inusitada. Aunque sufrió una agresión brutal, sus palabras hacia las autoridades revelaron una extraordinaria paz interior y una profunda conexión con su fe.

Se cuenta que, en medio de los latigazos, Holmes proclamó: «Me habéis golpeado con rosas«. Este comentario fue interpretado como una expresión de que, a pesar del dolor físico, se sentía lleno de gozo divino y de la convicción de que estaba sufriendo por una causa justa.

Este evento no solo marcó la vida de Holmes, sino que tuvo un impacto significativo en la comunidad religiosa de Boston. Una de las personas que presenció su castigo fue Henry Dunster, presidente de la Universidad de Harvard en ese momento.

La valentía y la fe de Holmes impresionaron profundamente a Dunster, quien, poco tiempo después, abandonó el puritanismo y se convirtió al bautismo. Este hecho fue un escándalo en la sociedad puritana de la época, ya que Harvard era una institución de formación teológica puritana.

La conversión de Dunster subrayó el poder de las convicciones bautistas y mostró que incluso figuras prominentes podían ser influidas por la resistencia religiosa.

El sufrimiento de Holmes también llevó a la fundación de la Primera Iglesia Bautista en Boston. Esta iglesia serviría como un refugio espiritual para aquellos que, como Holmes, creían en la libertad de conciencia y en la separación entre la iglesia y el estado.

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Este acontecimiento fue un paso importante en el movimiento por la libertad religiosa en América, y aunque la persecución de los bautistas continuaría, el sacrificio de Holmes y su ejemplo de fe dejaron una marca duradera en la lucha por la tolerancia religiosa en la colonia.

El caso de Obadiah Holmes es un recordatorio de cómo la fe puede inspirar resistencia pacífica frente a la opresión y cómo, incluso en medio del sufrimiento, los principios pueden transformar vidas y comunidades enteras.

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