-Pretender tener seguridad total en todas nuestras decisiones financieras puede limitarnos. No salir de la zona de comodidad y quedarnos en inversiones seguras pero de bajo rendimiento también es un obstáculo para alcanzar la libertad financiera y disfrutar de una vida próspera.
-A veces, nuestros grandes problemas financieros surgen porque, en su momento, no les dimos una solución inmediata a pesar de haber sido advertidos.
-Por culpa de las falsas doctrinas del “evangelio” de la prosperidad, muchos no están asumiendo su responsabilidad de la mala administración de las riquezas que el Señor les ha confiado. En lugar de eso, culpan al “devorador” y le reclaman lo que él les “robó”.
- El ahorro constante, aunque sea en pequeñas cantidades, actúa como un riachuelo que eventualmente se convierte en un río poderoso, fortaleciendo nuestra seguridad financiera.
- Invertir en nuestra educación financiera es como plantar un árbol; puede que no veamos frutos de inmediato, pero con cuidado y paciencia, producirá abundantes beneficios en el futuro.
- La diversificación de nuestras inversiones es similar a un jardinero que planta diferentes tipos de flores; al hacerlo, reducimos el riesgo de que una sola plaga arruine todo el jardín.
-La escasez de dinero no es realmente el problema; es más bien el resultado de cómo lo administramos mal.
-Prejuicios sobre lo que dirán los demás, tanto negativos como positivos, pueden limitar nuestras acciones financieras. Es crucial centrarnos en nuestros objetivos y no dejarnos influenciar por opiniones ajenas para avanzar hacia la libertad financiera y lograr una vida plena.
-Si siempre estamos persiguiendo más y más sin aprender a estar satisfechos con lo que ya tenemos, nunca alcanzaremos una verdadera estabilidad económica; es crucial aprender a manejar y valorar con gozo las riquezas del Señor antes de buscar incrementarlos.
-Al enfocarnos en gastos innecesarios y en satisfacer deseos inmediatos, descuidamos inversiones a largo plazo y oportunidades de ahorro que podrían proporcionarnos seguridad económica.
-Si tenemos nuestra escala de valores muy trastocada es crucial que reorganicemos nuestras prioridades financieras para alcanzar estabilidad y crecimiento.
-Consideremos que, cuanto más dinero ganamos, más gastamos. Por ello, es crucial tener activos para prosperar. ¿Qué tipo de activos deberíamos considerar para asegurarnos de que nuestros ingresos no solo se gasten, sino que también se inviertan sabiamente?
-Una cosa es que Dios no nos quiera hacer ricos, y otra muy distinta es que administremos mal el dinero.
-Para mejorar nuestra realidad económica, debemos introducir diversas mejoras a nuestras finanzas.
-Actualmente, existe pornografía que no consume nuestro dinero, pero sí nuestro tiempo.
-Siempre estamos de acuerdo cuando leemos que Dios siempre está con nosotros para prosperarnos, pero nos desanimamos inmediatamente cuando leemos que esto implica cumplir con Sus principios bíblicos sobre la mayordomía.
-Lo que sabemos es nuestra mayor riqueza. Lo que ignoramos es nuestra mayor pérdida.
-Si no miramos a Israel “con buenos ojos” es porque somos de los que “miran el vaso medio vacío”. ¡Ya saben a qué me refiero!
-Así como en la mayordomía en el área de las finanzas, nuestro Señor Jesucristo nos dejó principios bíblicos, también en el área del cuidado de nuestra salud.
-Si investigamos previamente y luego tomamos decisiones informadas, podemos aprovechar oportunidades que otros pasan por alto; obtendremos grandes beneficios.
-Al mantenernos enfocados en el proceso y mejorar continuamente, eventualmente alcanzaremos nuestras metas financieras; la perfección y excelencia vendrá como resultado de nuestra constancia y dedicación.


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