-La tecnología que debería proveernos de más tiempo, hace lo contrario.
-Si dedicáramos todo el tiempo que pasamos en las Redes Sociales a estudiar, podríamos obtener una maestría en Finanzas Personales.
-Los hábitos pequeños, consistentes y acumulativos son cambios que, a lo largo del tiempo, pueden transformar nuestras vidas.
-¿De qué vamos a vivir cuando tengamos que dejar de trabajar, es decir, una vez jubilados? Viviremos de milagro en milagro, porque no hemos visto justo desamparado ni su descendencia que mendigue pan.
-Los hábitos están formados por rutinas y recompensas; entender este ciclo nos brinda herramientas para identificar y cambiar patrones negativos, creando hábitos que nos fortalezcan y mejoren nuestras finanzas.
-Nuestra gran responsabilidad, según la mayordomía bíblica, es cuidar del tiempo, la salud, el dinero, la vida y los dones.
-Vivir con mayor intención y propósito según la palabra del Señor nos asegurará no llegar al final de nuestros días lamentando las oportunidades no aprovechadas.
-Todos nosotros, como cristianos, pensamos en la eternidad, pero no en cómo estaremos dentro de 40 o 60 años. Si seguimos con esa mala costumbre, en el futuro seremos financieramente más pobres que 40 o 60 años atrás.
-El tiempo no se puede comprar, solo redimir.
-El ahorro y la inversión deben ser prácticas diarias, igual que el trabajo y la oración, para asegurar nuestra estabilidad futura.


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