Proverbios 18:11 enseña que la riqueza del rico es su ciudad fortificada, y como un muro alto, en su imaginación; versículo que ofrece una visión profunda sobre cómo la percepción de la seguridad y la protección puede estar influenciada por las posesiones materiales.
En este contexto, hay dos palabras clave en hebreo que ayudan a entender mejor su significado:
Riqueza («חֹסֶן» - Chosen): Esta palabra se traduce comúnmente como «riqueza», pero en su raíz, también connota un sentido de fortaleza o un refugio.
La implicación aquí es que la riqueza puede ser vista no solo como acumulación de bienes materiales, sino también como algo en lo que se confía para seguridad y protección.
Ciudad fortificada («מִבְצָר» - Mivtzar): Refiere a una fortaleza o una ciudad fortificada. El uso de esta palabra en el versículo enfatiza la idea de que la riqueza actúa como una barrera protectora para el rico, similar a las murallas de una ciudad que protegen a sus habitantes de posibles invasores o peligros externos.
El versículo, al utilizar estas palabras, profundiza en la psicología humana y la tendencia a encontrar seguridad en las riquezas materiales.
Nos hace reflexionar sobre cómo, a menudo, la riqueza se eleva en la mente de una persona al estatus de una fortaleza impenetrable, ofreciendo una falsa sensación de seguridad completa e invulnerabilidad.
Desde una perspectiva bíblica, este proverbio sirve como un recordatorio de que la verdadera seguridad no se encuentra en las posesiones terrenales.
Aunque la riqueza puede ofrecer una cierta medida de protección y comodidad, no puede protegernos completamente ni satisfacer nuestras necesidades más profundas.
Este versículo nos invita a examinar en qué o en quién encontramos nuestra seguridad, alentándonos a buscar una fundación más sólida y duradera para nuestras vidas, una que no puede ser sacudida por las circunstancias externas o la pérdida material.


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