¿10 % o 20 % o 23 1/3 %?

La pregunta sobre cuántos diezmos realmente se requerían, ¿10 %, 20 %, o 23 1/3 %? y cuál era su propósito, es fundamental y frecuentemente malinterpretada dentro del contexto bíblico. Comprender cuántos diezmos se exigían y por qué es crucial para desentrañar la complejidad de la ley del diezmo y su pertinencia para las prácticas de la Iglesia contemporánea.

Esa indagación no solo es esencial para apreciar la textura y los matices de las regulaciones bíblicas, sino también para evaluar cómo estos principios pueden o deberían influir en las costumbres actuales en las comunidades de fe o su relevancia para la evangelización moderna.

Desglose de los Diezmos en la Ley Mosaica. Contrariamente a la noción común de un único diezmo del 10 % de los ingresos, la Ley Mosaica en realidad prescribía múltiples diezmos, que juntos sumaban aproximadamente el 23 1/3 % de los ingresos anuales de una persona, y no solo el 10 %.

El Diezmo Levítico: Este era el diezmo primario que todos los israelitas debían dar. Consistía en el 10 % de —la cosecha y del ganado— y se entregaba a los Levitas en reconocimiento de su servicio en el tabernáculo (y más tarde en el templo), ya que no tenían una herencia territorial propia (Números 18:21-24).

El Diezmo de los Festivales: Además del diezmo levítico, cada israelita debía apartar otro 10 % de —sus productos— para uso personal en las fiestas religiosas en Jerusalén (Deuteronomio 14:22-27). Este diezmo tenía la función de asegurar que cada familia pudiera participar y disfrutar de las celebraciones religiosas, fomentando así una experiencia como nación y espiritual.

El Diezmo para los Pobres: Cada tres años, se requería un tercer diezmo, también del 10 %, destinado a los pobres, los huérfanos, las viudas y los extranjeros residentes en Israel (Deuteronomio 14:28-29). Este diezmo era una forma de asistencia social institucionalizada para cuidar a los miembros más vulnerables de la sociedad.

Implicaciones Teológicas y Sociales. Estos múltiples diezmos tenían tanto un propósito religioso como social, y no solo sostenían el funcionamiento del culto religioso y aseguraban el sustento de los Levitas, sino que también reforzaban la cohesión comunitaria y promovían la justicia social.

El sistema de diezmos era, por tanto, un medio para recordar a los israelitas su dependencia de Dios y su responsabilidad hacia los demás miembros del pueblo escogido.

Aplicación a la Enseñanza Moderna sobre el Diezmo. Muchas denominaciones contemporáneas simplifican o malinterpretan estas prácticas enseñando que solo se requiere un diezmo del 10 %, unos pocos de los ingresos brutos y otros pocos de los ingresos netos. Además otros pocos, argumentan que, al estar la Iglesia “en el tiempo de la gracia”, este porcentaje debería ser superado, y otros, más audaces, sostienen que todo pertenece al Señor; por lo tanto, no se debería hablar de un porcentaje del 10 % o de uno superior, sino de todo; la ambición en algunos pocos no parece tener límites ni sentido común.

Tal enseñanza no solo ignora la complejidad del sistema de diezmos bíblico sino que también puede desviar la atención de su propósito espiritual y social original; solo la comprensión más matizada y fiel al texto bíblico fomenta una práctica más rica y significativa del dar en las actuales comunidades cristianas.

En conclusión, la profundidad y complejidad de la ley del diezmo en la Biblia desafían las interpretaciones simplistas y alientan a los lectores a explorar más a fondo las implicaciones de estas prácticas para la vida y la espiritualidad modernas. Esto nos motiva a una reflexión sobre cómo las enseñanzas bíblicas sobre la mayordomía y el avance de la obra del Señor pueden adaptarse de manera relevante y significativa en el contexto actual, sin pasar por una práctica que cesó con el nuevo pacto en Cristo Jesús Señor nuestro.

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