El 28 de noviembre de 1863 (Historia Contemporánea), marcó la primera celebración del Día de Acción de Gracias como una festividad nacional regular en los Estados Unidos. Este día representó un hito en la historia del país, ya que formalizó una tradición que, aunque tenía raíces coloniales y se había celebrado esporádicamente en diferentes estados, aún no contaba con un reconocimiento oficial a nivel nacional.
La proclamación oficial fue realizada por el presidente Abraham Lincoln el 3 de octubre de 1863, en medio de uno de los períodos más oscuros de la historia del país: la Guerra Civil Estadounidense. Lincoln, consciente de las profundas divisiones entre el Norte y el Sur, vio en esta celebración una oportunidad para fomentar un sentido de unidad, humildad y gratitud entre los estadounidenses.
En su proclamación, designó el cuarto jueves de noviembre como un día dedicado a dar gracias a Dios, reflexionar sobre las bendiciones recibidas, arrepentirse de los pecados y elevar oraciones por la sanación y restauración de la nación.
Lincoln destacó que, a pesar de la devastación y el sufrimiento causados por la guerra, los estadounidenses aún tenían motivos para ser agradecidos. Señaló la abundancia de las cosechas, el fortalecimiento de las instituciones civiles, y la esperanza de una unión restaurada como ejemplos de la providencia divina. Además, enfatizó la necesidad de reconocer estas bendiciones no como meros logros humanos, sino como evidencia de la gracia y misericordia de Dios.
La proclamación fue inspirada, en parte, por los esfuerzos de Sarah Josepha Hale, una editora y escritora que durante años había hecho campaña para establecer un Día de Acción de Gracias nacional. Su visión encontró eco en Lincoln, quien, al firmar la proclamación, sentó las bases para una tradición que continúa hasta el día de hoy.
La primera celebración nacional del Día de Acción de Gracias, el 28 de noviembre de 1863, fue especialmente significativa en el contexto de la guerra. Lincoln llamó a los ciudadanos a orar por los afectados por el conflicto y a buscar una reconciliación que pusiera fin a la violencia.
El día se convirtió en un momento para que las familias se reunieran, compartieran una comida y reflexionaran sobre su fe y esperanza, incluso en medio de las dificultades.
Desde entonces, el Día de Acción de Gracias se ha celebrado anualmente en los Estados Unidos, evolucionando hasta convertirse en una de las festividades más importantes del país, uniendo a las personas alrededor de los valores de gratitud, comunidad y generosidad.
La proclamación de Lincoln no solo consolidó una tradición, sino que también reflejó un momento en el que la nación buscaba sentido y propósito en medio de la adversidad.


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