El materialismo influye positivamente en la decisión de comprar productos de lujo, es decir, significa que cuanto más materialista sea una persona, más probable es que desee adquirir estos productos.
Además, la motivación para gestionar impresiones actúa como un mediador en esta relación, porque el deseo de crear una buena impresión en los demás es lo que conecta el materialismo con la intención de comprar artículos de lujo, las personas materialistas pueden estar más inclinadas a comprar productos lujosos para impresionar a otros.
Este hallazgo indica que la adquisición de marcas por parte de las personas puede tener motivaciones más allá de solo exhibir riqueza o estatus social, y también podría ser una estrategia para forjar una imagen específica frente a los demás.
El deseo de impresionar y la influencia que ejercen las marcas reflejan un enfoque materialista y una preocupación por cómo nos perciben socialmente, factores que juegan un papel importante en nuestras decisiones de compra.
Estas tendencias, centradas en la apariencia y el estatus, no solo dirigen nuestras opciones de consumo, sino que también pueden impactar de manera significativa en nuestra salud financiera personal.


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