El Tribunal de Cristo

Como siervos del Señor Jesucristo no olvidemos que es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo, según 2ª Corintios 5:10 (RVR1960).

Este versículo se dirige a todos, incluidos los regenerados o aquellos que han experimentado el nuevo nacimiento en Cristo Jesús. En el contexto bíblico, la regeneración se refiere a la transformación espiritual que ocurre cuando una persona se convierte, pasando de la muerte espiritual a la vida en Cristo.

El apóstol Pablo, al escribir este versículo, subraya la responsabilidad y la rendición de cuentas de cada renacido, de cada siervo, de cada mayordomo, de cada administrador ante Cristo. Indica que, a pesar de la salvación y la transformación espiritual, todos nosotros todavía enfrentaremos una evaluación de nuestras acciones y su conducta en la tierra.

Este juicio no determina la salvación, que es por gracia a través de la fe en Jesucristo, sino que es un juicio de recompensa, donde las obras de los creyentes serán examinadas y recompensadas según su fidelidad y obediencia a Dios.

Por lo tanto, este versículo aplica a los regenerados en el sentido de que les recuerda vivir vidas que reflejen su fe y compromiso como siervos de Cristo, sabiendo que su conducta tiene implicaciones eternas y será objeto de evaluación en el tribunal de Cristo.

Es un llamado a buscar la santidad, a vivir como mayordomos fieles administradores, de manera que agrade a Dios, y a ser conscientes de que nuestras acciones en la tierra resuenan en la eternidad.

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