Fructificad y Multiplicaos, Génesis 1:28

por

en

Nancy Pearcey es una pensadora y autora cristiana conocida por su profundo análisis de la cosmovisión bíblica y su aplicación a diversas áreas de la vida.

En su obra, Pearcey aborda el mandato de Génesis 1:28, donde Dios dice a la humanidad: «Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla; y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.»

Ese versículo, según Pearcey, contiene una instrucción fundamental sobre el papel del ser humano en la creación.

Pearcey argumenta que el mandato de «sojuzgar la tierra» no debe ser entendido como una licencia para explotar la naturaleza de manera irresponsable. Más bien, ella enfatiza que este mandato es una invitación a la mayordomía responsable.

Pearcey sostiene que la palabra «sojuzgar» en el contexto bíblico implica gobernar con cuidado, sabiduría y responsabilidad, reflejando el carácter de Dios en la administración de la creación.

Pearcey subraya que los seres humanos son mayordomos de la creación de Dios. Esto significa que tienen la responsabilidad de cuidar y gestionar los recursos naturales de manera que beneficien a todos los seres vivos y preserven el medio ambiente para futuras generaciones.

Esta visión de la mayordomía está en contraste con una actitud de explotación desenfrenada y destructiva.

También interpreta el mandato de sojuzgar la tierra como una llamada al desarrollo cultural. Esto incluye el uso de la creatividad y la inteligencia humana para desarrollar la tecnología, la ciencia, las artes y otras áreas de la cultura humana.

En este sentido, el mandato de Génesis 1:28 no se limita solo a la agricultura o la explotación de recursos naturales, sino que abarca todo el espectro de la actividad humana en el mundo.

Al ser creados a imagen de Dios, los seres humanos tienen la capacidad y la responsabilidad de reflejar el carácter de Dios en su trato con la creación. Esto implica gobernar con justicia, misericordia y sabiduría, buscando siempre el bien común y el florecimiento de todas las criaturas.

Pearcey también destaca que el mandato de sojuzgar la tierra da un sentido profundo al trabajo humano. El trabajo no es simplemente una carga o una maldición, sino una parte integral del propósito de Dios para la humanidad.

A través del trabajo, los seres humanos participan en la obra creativa de Dios, transformando el mundo y desarrollando su potencial.

Finalmente, Pearcey enfatiza la importancia de una cosmovisión coherente y unificada. Para ella, el mandato de Génesis 1:28 debe ser entendido en el contexto más amplio de la narrativa bíblica y de la misión redentora de Dios en el mundo.

Esto significa que la forma en que los cristianos se relacionan con la creación debe estar en armonía con los principios de justicia, amor y redención revelados en las Escrituras.

En resumen, Nancy Pearcey interpreta Génesis 1:28 como una llamada a la mayordomía responsable, el desarrollo cultural, y la participación en la obra redentora de Dios en el mundo.

Este mandato desafía a los cristianos a vivir de manera que refleje el carácter de Dios, a gestionar la creación con sabiduría y cuidado, y a contribuir al bienestar y florecimiento de todas las criaturas. Para Pearcey, entender y aplicar este mandato es esencial para desarrollar una cosmovisión cristiana integral y coherente.

Comparte en tus redes


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *