Uno de los principios bíblicos en cuanto a las finanzas es el cuidado en el aspecto de seguridad que debemos de tener con las riquezas, pero observemos este otro principio que lo supera: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida”, según Proverbios 4:23 (RVR1960)
En hebreo, la palabra para “corazón es «לב» (lev), y su uso en este Proverbios refleja la importancia de proteger el corazón como el centro de la vida emocional, espiritual y moral de una persona.
“Guardar el corazón” implica vigilar cuidadosamente nuestras emociones, deseos y pensamientos, ya que estos influyen directamente en nuestra conducta y, por extensión, en nuestra vida.
Este versículo subraya la prioridad de mantener la integridad y pureza interna sobre las preocupaciones materiales o externas, y por consiguiente la protección a las finanzas será más eficiente, con el fin principal de glorificar a nuestro Señor Jesucristo.


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