Al analizar la enseñanza del diezmo bajo la ley mosaica, especialmente a través de los textos en Mateo 23:23 y Lucas 11:41-42, se debe destacar que estos pasajes se sitúan antes de la crucifixión y, sin embargo, algunos los utilizan para justificar la práctica del diezmo en el contexto del Nuevo Testamento; esta utilización es inapropiada para sostener el diezmo en la iglesia contemporánea.
Jesús, al mencionar el diezmo, no estaba estableciendo un mandato para la Iglesia, sino más bien abordando —las prácticas hipócritas de los líderes religiosos— de su tiempo, quienes se enfocaban en detalles menores de la Ley, como el diezmo de hierbas, mientras ignoraban aspectos más significativos como la justicia y la misericordia.
El verdadero foco de Jesús en esos pasajes no era validar el diezmo como una práctica continua, sino destacar la necesidad de priorizar los aspectos morales y éticos de la Ley sobre los rituales ceremoniales.
El autor también subraya que el pacto nuevo, que se establece con la muerte de Jesús y el posterior rasgado del velo del templo, marca el fin de muchas prácticas del Antiguo Testamento, incluido el sistema de diezmos ligado al templo y al sacerdocio levítico.
El razonamiento de algunos que sostienen que Jesús apoyaba el diezmo simplemente porque no fue cuestionado por no hacerlo, es insuficiente. A menudo, Jesús criticaba ciertas prácticas, pero esto no implicaba que apoyara automáticamente las opciones contrarias; por ejemplo, Jesús criticó el legalismo farisaico y otros abusos de la ley, pero eso no significaba que él rechazara la ley en sí o todas sus aplicaciones.
Por lo tanto, el hecho de que Jesús no criticara directamente el diezmo no se puede tomar como un respaldo claro de su parte hacia esta práctica; de nuevo, su enfoque estaba más en la intención y el corazón detrás de las acciones que en seguir rituales específicos.
La posición de Jesús en estos textos, es que si bien el diezmo era parte de la Ley, había elementos de mayor importancia que no debían ser descuidados. Esto refleja una enseñanza de equilibrio y priorización más que un respaldo directo del diezmo como práctica perpetua para los discípulos de Cristo, es decir, para la Iglesia del Nuevo Testamento.
En conclusión, la mención de Jesús del diezmo en el contexto de su crítica a los fariseos —no debe usarse para justificar la enseñanza del diezmo en la iglesia contemporánea— dado que la práctica pertenece a un contexto del pacto antiguo que fue cumplido y superado por la muerte de Cristo.
El análisis sugiere que la Iglesia debería enfocarse más en las enseñanzas morales y éticas de Jesús que en mantener un modelo de diezmo que estaba atado al sistema sacrificial y sacerdotal del Antiguo Testamento.

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