John Blackadder; fallecimiento

El 16 de abril de 1685 (Historia Moderna), falleció John Blackadder, uno de los más firmes y valientes predicadores presbiterianos de Escocia durante un tiempo de intensa persecución religiosa. Su vida estuvo marcada por un compromiso inquebrantable con el evangelio reformado, por su fidelidad a los principios del Pacto (Covenant), y por su rechazo a someter la iglesia de Cristo al control del Estado. Su muerte, ocurrida en la prisión de la isla de Bass Rock, se convirtió en símbolo de la resistencia espiritual frente a la opresión civil y eclesiástica.

Blackadder nació alrededor de 1615 en el seno de una familia piadosa y fue ordenado ministro del Evangelio en la Iglesia de Escocia. Fue párroco en la región de Troqueer, donde desarrolló un ministerio fiel y bíblico. Sin embargo, con la restauración de la monarquía en 1660 y la imposición del episcopalismo por parte del rey Carlos II, muchos ministros que se rehusaban a aceptar esta autoridad eclesiástica impuesta fueron despojados de sus cargos. John Blackadder fue uno de ellos.

En lugar de ceder, Blackadder continuó predicando en lo que se conocieron como “conventículos”, reuniones secretas al aire libre o en casas privadas, donde el pueblo del pacto se congregaba para oír la Palabra de Dios, lejos de las iglesias oficiales controladas por obispos impuestos por el Estado. 

Estas reuniones eran consideradas ilegales, y quienes las lideraban eran perseguidos como criminales. Blackadder predicó durante años bajo constante peligro, evadiendo arrestos y manteniéndose firme en su llamado pastoral.

Finalmente, en 1681 fue arrestado y encarcelado en la prisión de Bass Rock, una pequeña isla en el Mar del Norte utilizada por el gobierno para castigar a los disidentes religiosos. En condiciones durísimas, sin la atención médica adecuada y expuesto a un clima severo, John Blackadder pasó los últimos años de su vida en fidelidad al Señor, escribiendo cartas de consuelo y ánimo a otros creyentes y dando testimonio de su esperanza firme en Cristo.

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Murió el 16 de abril de 1685, a la edad de setenta años, sin haber claudicado en su fe ni en su convicción de que Cristo es el único Rey y Cabeza de la Iglesia. 

Su legado fue recogido por generaciones posteriores, y su nombre figura entre los testigos fieles del presbiterianismo escocés. 

Su hijo, también llamado John Blackadder, llegaría a ser un reconocido predicador y reformador en tiempos más pacíficos.

La historia de John Blackadder es un recordatorio solemne de que la verdad bíblica a menudo exige valentía, y que la fidelidad a Cristo puede llevar al sufrimiento, pero también deja una huella eterna. 

Su vida y muerte siguen proclamando que el Reino de Dios no se sujeta a los dictados de los hombres, y que la libertad de conciencia es un don que debe ser defendido, incluso a costa de la vida.

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