El 30 de noviembre de 1554 (Historia Moderna), la reina María I de Inglaterra, recientemente coronada y conocida como “María la Sangrienta” (Bloody Mary), restauró formalmente el catolicismo romano como religión oficial del Estado. Hija del rey Enrique VIII, María intentó revertir la Reforma Protestante que su padre había iniciado al romper con la Iglesia Católica y que había sido consolidada durante el reinado de su medio hermano, el rey Eduardo VI.
El Contexto de su Reinado. María I, nacida en 1516, fue la única hija sobreviviente del matrimonio entre Enrique VIII y Catalina de Aragón. Tras la ruptura de Enrique con Roma y su matrimonio con Ana Bolena, María fue desheredada y separada de su madre, lo que marcó profundamente su vida y su fe. Como reina, María estaba decidida a restaurar la unidad religiosa bajo la Iglesia Católica y a revertir las políticas reformistas que habían transformado profundamente a Inglaterra en los años anteriores.
El ascenso de María al trono en 1553 fue inicialmente recibido con entusiasmo, especialmente por los sectores católicos, pero pronto su reinado se caracterizó por una severa represión de los protestantes, lo que la convirtió en una figura controvertida y temida en la historia de Inglaterra.
La Restauración del Catolicismo. En noviembre de 1554, tras negociaciones con el Papa y la aceptación del Parlamento, María reintegró a Inglaterra en la órbita de la Iglesia Católica. Este paso revirtió oficialmente las reformas religiosas introducidas por Enrique VIII y Eduardo VI, restaurando la autoridad del Papa sobre la Iglesia de Inglaterra. En un esfuerzo por asegurar esta restauración, María también se comprometió a reestablecer prácticas católicas tradicionales, como la misa en latín, el culto a los santos y la veneración de las reliquias.
Persecución de los Protestantes. El reinado de María I es tristemente célebre por la intensa persecución religiosa que desencadenó contra los protestantes, ganándose el sobrenombre de “María la Sangrienta”. Entre 1555 y 1558, cerca de 300 personas fueron quemadas en la hoguera por herejía, entre ellas figuras prominentes como:
• Thomas Cranmer: Arzobispo de Canterbury y arquitecto principal del anglicanismo bajo Enrique VIII y Eduardo VI.
• Hugh Latimer y Nicholas Ridley: Líderes protestantes influyentes que fueron ejecutados en Oxford en 1555.
Además de estas ejecuciones públicas, aproximadamente 400 personas más murieron en prisión debido a las terribles condiciones, incluyendo hambre y enfermedades. Estas acciones pretendían reforzar la unidad religiosa bajo el catolicismo, pero en lugar de ello, intensificaron las divisiones religiosas en el país.
El Legado de María. Aunque María buscaba restaurar el catolicismo como fe nacional y eliminar el protestantismo de Inglaterra, sus métodos brutales tuvieron el efecto contrario. Las quemas en la hoguera y la persecución masiva no solo radicalizaron a los protestantes, sino que también alimentaron el resentimiento popular contra el catolicismo romano. Estos eventos se recogieron más tarde en la obra de John Foxe, El libro de los mártires, que consolidó la percepción negativa de María en la historia protestante inglesa.
Cuando María murió en 1558, su medio hermana, Isabel I, ascendió al trono y restableció el protestantismo, marcando el inicio de una nueva era en la historia religiosa de Inglaterra.
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El 30 de noviembre de 1554 es una fecha clave en la historia religiosa de Inglaterra, ya que simboliza el punto culminante de los esfuerzos de María I por restaurar el catolicismo.
Sin embargo, su reinado está marcado por una represión brutal que no logró unir al país, sino que profundizó las divisiones religiosas y dejó un legado polémico que aún resuena en la memoria histórica.


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