Martin Bucer y Paulus Phagius; profanación

El 26 de enero de 1557 (Historia Moderna), el cardenal Reginald Pole, un influyente líder religioso de la Inglaterra católica durante el reinado de la reina María I (conocida como “María la Sanguinaria”), supervisó un evento extraordinario en la Universidad de Cambridge: la condenación póstuma de dos prominentes Reformadores protestantes, Martin Bucer y Paulus Phagius, quienes habían muerto años antes. 

Este acto simboliza uno de los episodios más sombríos de la persecución religiosa dirigida por las autoridades católicas contra las ideas protestantes en Inglaterra.

Antecedentes históricos. Durante el reinado de la reina María I (1553-1558), Inglaterra se embarcó en una campaña sistemática para restaurar el catolicismo tras el breve período protestante liderado por Eduardo VI, el predecesor de María. 

La reina, una católica devota, buscó revertir las reformas introducidas durante el reinado de su padre, Enrique VIII, y consolidar nuevamente la autoridad del papado en Inglaterra. 

Para este propósito, confió en figuras clave como el cardenal Reginald Pole, quien fue designado arzobispo de Canterbury en 1556 y se convirtió en el principal arquitecto de la represión contra los protestantes.

Martin Bucer (1491-1551) y Paulus Phagius (1504-1549) habían sido destacados teólogos reformados en el continente europeo. Bucer era conocido por su papel en el movimiento protestante alemán y su énfasis en la unidad entre las diversas ramas de la Reforma. 

Phagius, un erudito hebraísta, contribuyó significativamente al estudio bíblico en su época. Ambos hombres llegaron a Inglaterra durante el reinado de Eduardo VI y asumieron cátedras en la Universidad de Cambridge, donde promovieron las ideas reformadas. 

Aunque murieron de causas naturales antes de la llegada al poder de María, sus enseñanzas y legado seguían siendo influyentes en el ámbito académico y religioso.

La condenación póstuma. En este contexto, el cardenal Pole emprendió una acción drástica para deslegitimar la memoria y las enseñanzas de Bucer y Phagius. El 26 de enero de 1557, lideró una ceremonia oficial en la que ambos reformadores fueron declarados herejes

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Ese juicio, aunque simbólico, tenía profundas implicaciones políticas y religiosas. Pole emitió un decreto que los excomulgaba y los anatematizaba, lo que significaba que eran excluidos de la comunión De la Iglesia y condenados espiritualmente.

Además, Pole ordenó la exhumación de sus restos de los terrenos consagrados donde habían sido enterrados. Este acto era un gesto extremo en la tradición católica, ya que implicaba que sus almas no tenían derecho a descansar en suelo sagrado. 

Posteriormente, los huesos de Bucer y Phagius fueron quemados públicamente, un espectáculo destinado a demostrar el rechazo total de la Iglesia católica a sus enseñanzas y a intimidar a quienes pudieran simpatizar con las ideas reformadas.

Prohibición de libros heréticos.

Como parte de este evento, Pole también intensificó los esfuerzos para suprimir las ideas protestantes al prohibir la posesión de libros considerados “heréticos”. 

Esta medida tenía como objetivo eliminar cualquier influencia de la Reforma en el reino y reforzar la censura. La quema de libros y los controles sobre el acceso a material religioso fueron herramientas clave en la lucha contra el protestantismo.

Impacto y simbolismo. La condenación póstuma de Bucer y Phagius es representativa del clima de intolerancia religiosa que marcó el reinado de María I. 

Este acto, aunque centrado en dos figuras ya fallecidas, tenía un claro propósito propagandístico: enviar un mensaje contundente a los seguidores de la Reforma de que no habría tolerancia hacia las doctrinas protestantes, ni siquiera hacia quienes ya habían muerto.

Sin embargo, estas acciones no lograron su objetivo a largo plazo. El reinado de María I fue breve, y tras su muerte en 1558, su hermana Isabel I asumió el trono e instauró una política religiosa protestante que terminaría consolidando la Reforma en Inglaterra. 

Los restos de Bucer y Phagius fueron posteriormente rehabilitados bajo el reinado de Isabel I, y su legado como reformadores fue restaurado, convirtiéndose en símbolos de la resistencia protestante frente a la persecución católica.

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El 26 de enero de 1557, el cardenal Reginald Pole protagonizó un evento que reflejaba la intensidad de las divisiones religiosas de la época. 

La condenación póstuma de Martin Bucer y Paulus Phagius, junto con la quema de sus restos y la prohibición de libros heréticos, muestra el intento desesperado de las autoridades católicas por erradicar las ideas protestantes. 

Sin embargo, estas medidas no lograron silenciar el mensaje de la Reforma, que continuó expandiéndose y marcando el futuro de Inglaterra. 

Este evento sigue siendo un recordatorio de las luchas y sacrificios asociados con la libertad de pensamiento y la reforma religiosa.

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