-Si tenemos malas deudas, unámonos únicamente con aquellos que tengan buenas deudas o que no tengan deudas.
-Hay quienes tienen solo a Jesús como su Salvador, pero no lo tienen como su Señor a quien sirven.
-Si Jesús nuestro Señor tiene poder para resucitar muertos, por qué no va a tener poder para resucitar nuestra economía muerta.
-Financieramente, ¿tenemos prioridades? Si tenemos prioridades, ¿vivimos de acuerdo a esas prioridades?
-Cosas que nos impedirán ser siervos fieles en la administración de las riquezas del Señor: la comodidad, la vanidad y la sexualidad fuera del matrimonio.
-Si no consideramos el trabajo arduo, la disciplina rigurosa, el compromiso firme, la paciencia constante y el tiempo prolongado, nunca obtendremos unas finanzas productivas.
-Muchas veces no es nuestra esposa o nuestros hijos quienes nos causarán grandes problemas financieros; seremos generalmente nosotros mismos.
-Cuidémonos de la ideología que enseña que el gobierno y las personas adineradas deben mantener a nuestra esposa, nuestros hijos y a nosotros mismos; Jesús es nuestro Señor.
-No se trata de que “el dinero atrae dinero”, sino de administrar muy bien el que tengamos.
-¿Seguimos lo que alguna persona o personas han dicho, o seguimos únicamente lo que nuestro Señor Jesucristo dice? Apliquémoslo a las finanzas.
-La gente espera prosperar para ser valiente, pero a Josué se le dijo lo contrario. (Josué 1:7-9)
-Si evitas el riesgo, también evitas la oportunidad de éxito financiero.
-Un alto porcentaje de personas sabe muy poco o nada sobre finanzas personales, por lo tanto, es necesario que nos eduquemos personalmente a la luz de la palabra de nuestro Señor Jesucristo.
-Como no se nos enseñan los conceptos básicos sobre finanzas personales, ni de cómo manejar el dinero, y mucho menos cómo utilizarlo de manera que glorifique al Señor Jesucristo, es esencial que aprendamos cuanto antes Sus principios bíblicos; desde la niñez
-Si no sabemos administrar nuestros recursos, esta vida nos arrastrará a la más absoluta miseria, encadenándonos a los bienes materiales, al lujo o al entretenimiento.
-Lo bueno de tener dinero no es el poder comprarnos cosas materiales, es la libertad de poder tomar decisiones que nos permitan vivir de acuerdo a nuestros valores y prioridades, apoyando a quienes amamos y contribuyendo a causas significativas.
-Mil dólares no son lo mismo si se gastan sin sentido que si se ahorran e invierten inteligentemente.
-A veces aborrecemos a los ricos deseando ser como ellos, pero al darnos cuenta del esfuerzo que implica convertirse en uno, preferimos expresar con palabras un odio hacia ellos.
-La mayoría de los arrepentimientos financieros al final de la vida se deben a oportunidades de inversión no aprovechadas y a experiencias financieras no vividas. ¡Invirtamos con audacia y disfrutemos plenamente de nuestros recursos!
«No descuides tu alma al dar espacio a la pereza. Sin diligencia en tu relación con Dios, tu vida no producirá fruto verdadero.» Alistair Begg
«En lugar de dar para ser vistos por los hombres, enseña Jesús, debemos dar en secreto, confiando en que Dios ve y que Dios honrará nuestra fidelidad a Su manera y en Su momento.» Jim Newheiser


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