-A veces le echamos toda la culpa de nuestras dolencias y enfermedades a las vacunas del COVID-19, cuando en realidad es nuestra negligencia al no cuidar nuestra salud, consumiendo comida chatarra, evitando el ejercicio y exponiéndonos a toxinas.
-La mayoría de los arrepentimientos relacionados con la salud al final de la vida se deben a cuidados no tomados y a experiencias saludables no vividas. ¡Cuidemos nuestro bienestar y vivamos cada día al máximo!
-“Señor oramos en el nombre de Jesús; considerando que nuestro alimento es nuestra medicina y la medicina nuestro alimento, te pedimos que nos permitas comer aquello que nos sane o que nos prevenga enfermedades. Amén.
-El cigarro afecta a quien fuma; deje de hacerse cosas dañinas y dejarán de afectarle.
-Disciplinados en nuestra alimentación, en nuestra ingesta de alimentos.
-No es igual buscar en un supermercado entre el 83 % de productos empaquetados y embotellados con sellos negros de advertencia sobre riesgos para la salud, que buscar en los estantes donde están los alimentos verdaderos.
-Ser más conscientes de lo fácil que es ganar peso y lo difícil que es perderlo nos ayudará a tener un mayor control en nuestra ingesta de alimentos.
-De nuevo, que la balanza, báscula, pesa o medidor de peso sea nuestra consulta diaria; nos sorprenderá cómo contribuye al control de nuestro peso.
- La hidratación adecuada es esencial para mantener nuestra salud en óptimas condiciones. Beber suficiente agua a lo largo del día ayuda a nuestros órganos a funcionar correctamente y nos mantiene energizados.
- El sueño reparador es crucial para la salud física y mental. Asegurémonos de dormir lo suficiente cada noche para permitir que nuestro cuerpo y mente se regeneren y funcionen al máximo.


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