El 22 de diciembre de 1921 (Historia Contemporánea), la Iglesia Presbiteriana Nacional en Washington, D.C. (WNPC, por sus siglas en inglés) se convirtió en la primera organización religiosa en los Estados Unidos en recibir una licencia de radio comercial.
Este hito marcó el comienzo de las transmisiones religiosas organizadas en el país, abriendo el camino para que comunidades religiosas aprovecharan este innovador medio de comunicación para difundir su mensaje a una audiencia más amplia.
El contexto del logro. En ese momento, la radio era una tecnología emergente que revolucionaba la manera en que las personas accedían a información, entretenimiento e ideas.
Las instituciones religiosas vieron en la radio una oportunidad única para ampliar su alcance más allá de las paredes de las iglesias, llevando servicios, sermones y enseñanzas a oyentes que no podían asistir en persona.
Con la licencia otorgada a la WNPC, comenzó oficialmente la era de la radiodifusión religiosa en los Estados Unidos.
El impacto inicial. Este avance inspiró a otras organizaciones religiosas a seguir el ejemplo, y en menos de cinco años, más de 60 emisoras religiosas ya estaban operando con licencias oficiales.
Algunas de las estaciones pioneras que obtuvieron licencias y se destacaron en esta nueva forma de comunicación fueron:
KJS (Biola University, Los Ángeles): Fundada por el Instituto Bíblico de Los Ángeles (ahora Biola University), esta estación se convirtió en una herramienta clave para la difusión del cristianismo evangélico en la costa oeste de Estados Unidos.
KFUO (Concordia Seminary, St. Louis): Administrada por el Seminario de la Iglesia Luterana, esta emisora sigue activa hoy en día, siendo una de las estaciones religiosas más antiguas en operación continua.
WMBI (Moody Bible Institute, Chicago): Considerada una de las estaciones de radio cristianas más influyentes de la época, el Instituto Bíblico Moody usó la radio para enseñar teología y promover valores cristianos en todo el país.
La expansión de la radiodifusión religiosa. La aceptación de estas estaciones y el interés del público reflejaron el deseo de muchas personas de consumir contenido espiritual a través de la radio.
Este fenómeno contribuyó al crecimiento de la radiodifusión como un medio no solo para la comunicación comercial, sino también para el servicio público y el ministerio religioso.
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El hecho de que una iglesia presbiteriana liderara este movimiento subraya cómo las comunidades de fe aprovecharon rápidamente los avances tecnológicos para cumplir su misión.
Este momento histórico sentó las bases para la evolución de las transmisiones religiosas en otros medios, como la televisión y más tarde el internet.
Hoy, lo que comenzó con una sola licencia en 1921 continúa en miles de estaciones de radio cristianas y religiosas que transmiten a nivel mundial.


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