Yo Soy el que Soy; Éxodo 3:14

La expresión “Yo Soy el que Soy” aparece de forma explícita en Éxodo 3:14, cuando Dios se revela a Moisés desde la zarza ardiente. Es una de las declaraciones más profundas y cargadas de significado de toda la Escritura. Esta revelación no solo comunica el nombre de Dios, sino su esencia, su eternidad, su independencia y su inmutabilidad. A partir de esta declaración, se despliega un testimonio teológico sobre el Ser divino que atraviesa toda la Biblia, tanto en forma directa como implícita.

1. Éxodo 3:14 — Declaración literal

Cuando Moisés pregunta a Dios qué nombre debe decir al pueblo de Israel, Dios responde:

“YO SOY EL QUE SOY” (ehyéh asher ehyéh). Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.”

Este “Yo Soy” es una forma del verbo hebreo hayah (“ser”), y puede traducirse también como “Yo seré el que seré” — una expresión del Ser absoluto, autoexistente, que no depende de nada fuera de sí mismo para existir. 

Es el Ser por excelencia, el Ser que no cambia, el que siempre es, el que no se desarrolla ni se limita. No se define en relación con otra cosa; Él simplemente es.

2. “Yo Soy” como nombre perpetuo: Éxodo 3:15

Justo después, Dios añade: “Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos.” Es decir, este no es un momento aislado: el “Yo Soy” se convierte en la base del nombre de Dios: YHWH (el Tetragrámaton), que deriva de esa misma raíz verbal del ser, y comunica su existencia eterna y fidelidad inmutable.

3. Presencia implícita en las afirmaciones del Antiguo Testamento

A lo largo del Antiguo Testamento, la identidad del Dios “que es” se expresa en pasajes que muestran su inmutabilidad y su independencia:

Malaquías 3:6“Porque yo Jehová no cambio…”

Isaías 41:4“Yo Jehová, el primero, y yo mismo con los postreros.”

Isaías 43:10-13“Vosotros sois mis testigos… para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.”

En todos estos textos, se afirma la unicidad, eternidad y constancia de Dios — ecos de aquel “Yo Soy”.

4. Jesús como “Yo Soy” en el Nuevo Testamento

En el Evangelio de Juan, Jesús retoma esta expresión con un propósito teológico radical. Él no dice simplemente “Yo soy el pan” o “Yo soy la puerta”, sino que en varias ocasiones dice “Yo Soy” sin predicado, evocando deliberadamente Éxodo 3:14:

Juan 8:58“Antes que Abraham fuese, yo soy.” — No dice “yo era”, sino “yo soy”, lo cual provocó que los judíos intentaran apedrearlo por blasfemia: entendieron que estaba reclamando el nombre divino.

Otras afirmaciones de Jesús también parten de esa raíz divina:

Juan 6:35: “Yo soy el pan de vida”

Juan 8:12: “Yo soy la luz del mundo”

Juan 10:11: “Yo soy el buen pastor”

Juan 11:25: “Yo soy la resurrección y la vida”

Juan 14:6: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”

Juan 15:1: “Yo soy la vid verdadera”

Estas declaraciones no son meras metáforas; son autorrevelaciones progresivas del Ser eterno encarnado.

5. Apocalipsis y la autoexistencia divina

El libro de Apocalipsis también se hace eco del “Yo Soy” de Éxodo:

Apocalipsis 1:8“Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es, y que era, y que ha de venir, el Todopoderoso.”

Apocalipsis 1:17-18“No temas; Yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos.”

Aquí, la idea del “Yo Soy” es un título de soberanía, eternidad, constancia y poder absoluto.

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Resumen teológico

“Yo Soy el que Soy” expresa que Dios:

• Existe por sí mismo (aseidad)

• No cambia ni depende de nadie (inmutabilidad)

• No tiene principio ni fin (eternidad)

• No puede ser definido por nada fuera de Él

• Es el fundamento de todo lo que existe

• Se revela por medio de su Palabra y su Hijo

• Es suficiente en sí mismo, y es el único digno de adoración

Este nombre nos enseña que el verdadero conocimiento de Dios no comienza con preguntas filosóficas, sino con la reverencia ante su revelación. Dios no se define por comparación; Él es, y todo lo demás existe en relación con Él. Esa es la roca firme del pensamiento bíblico.

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