En el versículo de Romanos 8:32 en el griego, las palabras relevantes son:
- «Οὐχὶ» (ouchi) para «no» que es una negación fuerte.
- 2. «ἐφείσατο» (epheisato) de la palabra «φείδομαι» (pheidomai), que se traduce como «escatimó». Significa «ahorrar», «evitar» o «retener».
- «παρέδωκεν» (paredōken) de la palabra «παραδίδωμι» (paradidōmi), que se traduce como «entregó». Significa «entregar», «transmitir» o «consignar».
- «χαρίσεται» (charisetai) de la palabra «χαρίζομαι» (charizomai), que se traduce como «nos dará». Significa «otorgar» o «dar graciosamente».
Este versículo destaca la generosidad absoluta de Dios, que no retuvo ni a su propio Hijo, sino que lo entregó para el beneficio de todos, lo que implica que, junto con él, Dios también nos dará generosamente todas las cosas.
Este versículo subraya la generosidad inmensurable de Dios hacia nosotros, demostrada supremamente en el sacrificio de Jesucristo.
En este sacrificio, encontramos la certeza de que no hay mayor don que Dios pueda dar, y por ende, en Él, tenemos la promesa de que Dios proveerá para nuestras necesidades, guiándonos hacia lo que es bueno y manteniéndonos en su camino.
Esto no significa necesariamente que obtendremos todo lo que deseamos según nuestros propios anhelos, sino que Dios nos dará todo lo que necesitemos para cumplir su propósito en nuestras vidas.
Comprendemos que nuestro mayor deseo no es acumular todas las cosas terrenales que Dios generosamente provee, sino más bien anhelamos a su Hijo, Jesucristo, a través del cual se nos otorgan todas las bendiciones espirituales. En él encontramos nuestra mayor riqueza y satisfacción, por encima de cualquier tesoro material.


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