La Importancia de no tomar Versículos Fuera de Contexto

La preocupación acerca de cómo se enseña y se interpreta la prosperidad en la Biblia frente a las enseñanzas del “evangelio de la prosperidad” es un tema complejo.

Es cierto que pasajes como Deuteronomio 28:1-14, 3 Juan 1:2, y el Salmo 1 hablan de bendiciones y prosperidad para los fieles, sin embargo, la comprensión bíblica de la prosperidad abarca mucho más que el éxito material o financiero.

Jesús proporciona una perspectiva crucial sobre cómo abordar las tentaciones y malinterpretaciones de las Escrituras durante su tentación en el desierto. Cuando Satanás intenta tentar a Jesús con “escrito está”, Él responde con “también está escrito” (Mateo 4:7, 10), señalando la importancia de no tomar versículos fuera de contexto ni utilizar las Escrituras para justificar deseos personales o terrenales.

La crítica al “evangelio” de la prosperidad radica en que, a menudo, sus promotores seleccionan versículos específicos para apoyar la idea de que la fe garantiza prosperidad material, obviando el mensaje más amplio y profundo de la Biblia sobre la riqueza y la prosperidad.

La Biblia enseña que las bendiciones de Dios no siempre toman la forma de riqueza material y que la verdadera prosperidad se encuentra en una relación correcta con Dios, el crecimiento espiritual, y el vivir de acuerdo con sus mandamientos y enseñanzas.

Jesús enseñó sobre la importancia de buscar primero el reino de Dios y su justicia (Mateo 6:33) y advirtió sobre los peligros de acumular tesoros en la tierra, donde “la polilla y el orín corrompen” (Mateo 6:19). Enseñó que no se puede servir a dos señores, Dios y las riquezas (Mateo 6:24), resaltando que la lealtad al reino de Dios debe prevalecer sobre la búsqueda de riquezas materiales.

Por lo tanto, la advertencia contra el “evangelio” de la prosperidad se basa en el llamado a una comprensión más profunda y completa de las Escrituras, que equilibra las promesas de Dios con un llamado a la humildad, la generosidad, y el reconocimiento de que la verdadera prosperidad va más allá de lo material.

La Biblia nos invita a considerar las riquezas desde la perspectiva de Dios, enfocándose en valores eternos y en el bienestar espiritual, más que en la acumulación de bienes terrenales.

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