Servidores más no Servidos, Mateo 20:26

por

en

«Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor.» Mateo 20:26

En Mateo 20:26, Jesús nos presenta un modelo de grandeza que desafía las convenciones mundanas. La palabra «grande» en griego es «μέγας» (megas), que significa poderoso o sobresaliente.

Jesús redefine este concepto al afirmar que la verdadera grandeza en el reino de Dios no se mide por el poder o el prestigio, sino por el servicio humilde a los demás.

Como siervos de nuestro Señor Jesucristo, debemos entender que toda riqueza y recurso que poseemos es dado por Él, y nuestro papel es ser administradores fieles de esos bienes, usándolos para servir y bendecir a otros en Su nombre.

La palabra «servidor» en griego es «διάκονος» (diakonos), que significa alguien que ejecuta las órdenes de otro, un ministro o asistente. Este término subraya el principio de la mayordomía financiera: estamos llamados a utilizar los recursos del Señor no para nuestra propia exaltación, sino para ministrar a las necesidades de otros.

Jesús, quien es la fuente de todas las riquezas, nos muestra que la administración de nuestros recursos debe ser un acto de amor y servicio, reflejando Su carácter en nuestras acciones financieras.

En 1ª Pedro 4:10, se nos exhorta: «Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.» Esto refuerza la idea de que nuestras habilidades y recursos deben ser empleados para el bien común y la edificación del cuerpo de Cristo.

Un ejemplo práctico de este principio es la práctica de crear un presupuesto que incluya una porción dedicada a la generosidad y el apoyo a causas benéficas o ministeriales. Al reservar fondos específicamente para ayudar a los demás, estamos poniendo en práctica el llamado a ser servidores, utilizando las riquezas del Señor para impactar vidas de manera positiva.

Este enfoque no solo nos ayuda a manejar nuestras finanzas de manera sabia y ordenada, sino que también nos permite participar activamente en la obra del reino de Dios.

También le interesaría:

En resumen, al aplicar los principios de Mateo 20:26 en nuestra vida diaria, aprendemos a ver nuestras finanzas como una herramienta para servir a Dios y a los demás.

Este modelo de grandeza nos invita a vivir con humildad y generosidad, reconociendo que todas las riquezas son del Señor y que nuestra responsabilidad es usarlas para Su gloria.

Al vivir como administradores fieles, experimentamos la alegría y el propósito que vienen de cumplir el mandato de Jesucristo de amar y servir a nuestro prójimo.

Comparte en tus redes


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *