«Engrandécela [la sabiduría], y ella te engrandecerá; ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado.» Proverbios 4:8 (RVR1960)
Engrandece la sabiduría (רום - rum): La palabra hebrea «rum» significa elevar o exaltar. En el contexto de la mayordomía financiera, esto implica que debemos valorar y buscar la sabiduría divina en nuestras decisiones económicas. Como siervos de nuestro Señor Jesucristo, debemos recordar que Él es la fuente de toda sabiduría y que al buscar Su dirección, aprendemos a administrar los bienes del Señor con justicia y discernimiento.
Santiago 1:5 nos asegura que si alguno de nosotros tiene falta de sabiduría, podemos pedirla a Dios, quien nos la dará abundantemente. Al elevar la sabiduría de Dios por encima de nuestro entendimiento humano, nos preparamos para manejar los recursos de manera que honre a Dios.
Ella te engrandecerá (גדל - gadal): Significa hacer grande o engrandecer. Como administradores de los recursos del Señor, entendemos que al seguir Su sabiduría, nuestras acciones serán fructíferas y nuestras vidas, bendecidas. La verdadera grandeza proviene de servir a los propósitos del reino de Dios y usar nuestras riquezas para Su gloria.
Proverbios 3:16 destaca que en la mano derecha de la sabiduría hay larga vida y en la izquierda, riquezas y honra, enfatizando que al priorizar la sabiduría divina, experimentamos bendiciones que trascienden lo material.
Ella te honrará (כבד - kabad): Implica dar peso o gloria. Como mayordomos de Jesucristo, buscamos la honra que proviene de vivir de acuerdo con Sus principios. Al gestionar los bienes del Señor con integridad, no solo reflejamos Su carácter, sino que también atraemos Su favor y respeto de los demás.
1º Samuel 2:30 dice que Dios honra a los que le honran, recordándonos que nuestras acciones financieras deben reflejar nuestra lealtad a Sus mandamientos.
Cuando tú la hayas abrazado (חבק - chabaq): Significa abrazar o aferrarse. Como ministros del Señor, debemos comprometernos a aplicar la sabiduría divina en todas nuestras decisiones, incluyendo la gestión financiera.
Esto significa aferrarse a los principios bíblicos y confiar en el liderazgo de Dios en cada aspecto de nuestras vidas. Proverbios 3:18 describe la sabiduría como un árbol de vida para quienes la abrazan, subrayando que nuestra devoción a la sabiduría del Señor nos lleva a una vida plena y significativa.
Consideremos a un empresario cristiano que, al enfrentar una decisión financiera importante, busca primero la dirección de Dios a través de la oración y el estudio de la Biblia. Al aplicar los principios de la sabiduría divina, decide invertir en un proyecto que no solo promete retornos económicos, sino que también beneficia a su comunidad. Este enfoque no solo asegura el éxito financiero, sino que también honra a Dios y demuestra su fe en acción.
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Estos principios bíblicos nos guían a manejar nuestras finanzas de manera que honre a Dios, reconociendo que somos siervos, administradores, mayordomos, y ministros de los bienes del Señor. Al engrandecer la sabiduría divina y abrazarla en nuestras decisiones diarias, experimentamos bendiciones que trascienden lo material y reflejamos la luz de Cristo en el mundo. Aplicar estos principios asegura que nuestras finanzas sean un testimonio de Su amor y provisión, glorificando Su nombre en todo lo que hacemos.

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