El 8 de febrero de 1529 (Historia Moderna), en la ciudad de Basilea, Suiza, se produjo un levantamiento protestante en el que una multitud rodeó el ayuntamiento, colocó cañones y forzó al consejo a expulsar a doce miembros católicos. Al día siguiente, los protestantes destruyeron imágenes en varias iglesias, en un acto de iconoclasia que marcó la consolidación de la Reforma en la ciudad.
Johannes Oecolampadius, uno de los líderes de la Reforma en Basilea, reflexionó sobre el suceso con la frase: “Nos enfurecimos contra los ídolos, y la Misa murió de tristeza.”
Este evento fue parte de las intensas disputas religiosas en el siglo XVI, cuando la Reforma Protestante, iniciada por Martín Lutero en 1517, se expandía por Europa y provocaba cambios radicales en la estructura eclesiástica y política de varias ciudades.
En el caso de Basilea, el levantamiento de 1529 consolidó el dominio del protestantismo sobre la ciudad, desplazando completamente a la Iglesia católica.
Para entender la revuelta en Basilea, es importante ver el panorama general de la Reforma Protestante en Suiza.
En 1517, Martín Lutero publicó sus 95 Tesis, desafiando la autoridad del Papa y cuestionando las prácticas de la Iglesia católica, especialmente la venta de indulgencias.
En Suiza, la Reforma tomó impulso bajo el liderazgo de Ulrico Zuinglio en Zúrich, quien promovió una visión más radical que Lutero, rechazando no solo la autoridad papal, sino también la presencia real de Cristo en la Eucaristía y el uso de imágenes religiosas.
Basilea, una ciudad de importancia comercial y académica, era un centro clave de difusión de ideas reformadas y humanistas, en parte debido a la influencia del teólogo Erasmo de Rotterdam, quien residió allí por un tiempo.
A partir de la década de 1520, las tensiones entre católicos y reformadores se intensificaron en Suiza, con ciudades como Zúrich y Berna adoptando oficialmente la Reforma, mientras que otras regiones permanecían leales al catolicismo.
Uno de los líderes clave en la Reforma de Basilea fue Johannes Oecolampadius (1482-1531). Originalmente formado en teología católica, se convirtió en un ferviente defensor de las enseñanzas de Zuinglio y promovió la reforma en Basilea.
Rechazó la doctrina católica de la transubstanciación, favoreciendo una interpretación más simbólica de la Cena del Señor.
Impulsó la eliminación de imágenes en las iglesias y la abolición de la Misa católica, argumentando que eran prácticas idólatras.
Su liderazgo influyó en que Basilea se inclinara hacia la Reforma, aunque no sin oposición.
En los años previos a 1529, la ciudad estaba dividida entre una mayoría protestante y una minoría católica que todavía ocupaba puestos de poder en el consejo de la ciudad.
Las tensiones religiosas llegaron a su punto máximo el 8 de febrero de 1529, cuando los reformadores decidieron tomar acciones más drásticas. Una multitud protestante rodeó el ayuntamiento, exigiendo la expulsión de los miembros católicos del consejo.
Posicionaron cañones frente al edificio, demostrando que estaban dispuestos a usar la fuerza para imponer sus demandas.
El consejo cedió a la presión y expulsó a doce miembros católicos, eliminando así la última barrera institucional que protegía el catolicismo en la ciudad.
Al día siguiente, el 9 de febrero, los reformadores llevaron su victoria al ámbito religioso:
Irrumpieron en iglesias católicas y destruyeron imágenes y estatuas religiosas, siguiendo la doctrina iconoclasta que veía tales representaciones como idolatría.
Se prohibió la Misa en Basilea, marcando el fin del catolicismo en la ciudad.
Fue un momento de gran simbolismo, que Oecolampadius resumió en su famosa frase: “Nos enfurecimos contra los ídolos, y la Misa murió de tristeza.”
El levantamiento de 1529 tuvo consecuencias inmediatas y a largo plazo en Basilea y en la Reforma suiza.
Basilea se convirtió oficialmente en una ciudad protestante. El consejo de la ciudad adoptó oficialmente la doctrina reformada y se prohibió el catolicismo.
Se implementaron reformas en la educación y la iglesia para alinear la ciudad con las enseñanzas de Zuinglio y Oecolampadius.
Erasmo de Rotterdam abandonó la ciudad. Aunque Erasmo simpatizaba con algunas ideas reformistas, desaprobaba la violencia y la iconoclasia. Tras la revuelta, decidió dejar Basilea.
Mayor división religiosa en Suiza. La Reforma en Suiza se radicalizó aún más, con una creciente tensión entre ciudades reformadas y regiones católicas.
En 1531, estas tensiones llevaron a la Guerra de Kappel, donde los reformadores suizos fueron derrotados y Zuinglio murió en batalla.
Basilea se convirtió en un centro del protestantismo. Se consolidó como un refugio para teólogos reformados y como un centro de impresión de libros protestantes, contribuyendo a la expansión de la Reforma en Europa.
El 8 de febrero de 1529 fue un día clave en la historia de la Reforma en Suiza. La revuelta en Basilea marcó la transformación de la ciudad en un bastión del protestantismo, expulsando a los católicos del poder y erradicando la Misa.
Este evento reflejó la intensidad de los conflictos religiosos del siglo XVI, donde la Reforma no solo fue una disputa teológica, sino también un movimiento social y político que reconfiguró Europa.
La frase de Johannes Oecolampadius, “Nos enfurecimos contra los ídolos, y la Misa murió de tristeza”, resume la convicción de los reformadores de que la lucha contra el catolicismo no solo era doctrinal, sino también una revolución contra las estructuras religiosas establecidas.

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